El último saludo de Pepín Liria (18 de mayo)
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil / Fotos: Paloma Aguilar

J.M.S. Vigil
Se fue Pepín, y al levantar la mano para ofrecer el último saludo desde el portón del túnel de cuadrillas, una lluvia de flashes le alcanzó el rostro curtido por la torería.

Se fue Pepín con el ceño fruncido por no haber podido reventar la tarde como había soñado la noche anterior bajo esas nubes que se llevó el viento temprano. Pero este torero que siempre lo dio todo en Las Ventas deja en la plaza la huella de sus pisadas e incluso las gotas de su sangre mezclada con los ocres de la arena.

La tarde del 18 de mayo fue tan desapacible que invitaba a la estampida, pero el público aguantó esa fina lluvia que ni siquiera quitó el polvo de la arena. Hizo frío, y el humo de los cigarros puros se elevaba como los globos aerostáticos, dejando una estela que se perdía en los rayos gualdas de los focos.

Por momentos el tiempo se hizo eterno, y en uno de esos instantes en que uno pone la cabeza en otro sitio me reí al recordar la anécdota del patio. Uno me pidió una pila para la cámara, otro una tarjeta digital, el tercero una gamuza, el cuarto un bolígrafo… y así sucesivamente hasta que mi amigo José María Sotomayor me apuntó en voz baja con sorna: ¿No llevarás un bocadillo? Y estuve apunto de sacarlo, pero no me atreví porque el pan estaba duro.

Ah… Se me olvidaba. En la plaza estuvo Esplá, torero como siempre en el ruedo, pero sin nada que contarnos con el capote o la muleta. Y también estuvo Serranito, que dibujó los pases sin tener en cuenta al toro. Y aún más, estuvo un torero que se llama Luis Durán que gasta el nervio en los derribos por salvar al varilarguero y defender del toro a sus caballos.

El arte del coleo, como se decía en la vieja revista La Lidia lo practica este hombre como nadie. Así que desde el 4 le aplaudieron y con la humildad de siempre sonrió por el deber cumplido.

Y poco más… solo que dos toros se fueron al corral porque estaban cansados del botellón de anoche en San Isidro.

En la ficha decía así: Ganaderías Samuel Flores (3º,5º y 6º); Manuela Agustina López Flores (1º, 2º y 4º). 1º sobrero Fernando Peña Catalán; 2º sobrero El Jaral de la Mira.
A ninguno de los ochos los habría elegido Noé para el Arca.
