Enviado el miércoles, 14 de mayo de 2008 18:33
Una más y una menos (14 de mayo)
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil- Fotos: Paloma Aguilar

J.M.S.Vigil
Caminaba por el callejón al terminar la corrida cuando me crucé con alguien que saludó a los mayorales de las ganaderías de la tarde (1º, 2º y 5º de José Luis Pereda y 3º, 4º y 6º de La Dehesilla). Estaban eufóricos, como si acabaran de conseguir el triunfo del siglo. Le decía el ínclito a uno de los de traje corto: “Yo siempre estoy bien cuando vengo a los toros”. Estupendo. Vale todo para justificar lo injustificable. Y pensé: “Usted verá”, pero solo lo pensé, porque en esto de los toros los colores del cristal se cuentan por docenas.

No se de donde salen tantos pañuelos, ni porqué la gente los agita con tanta facilidad. Tampoco le tengo cogido el truco al rasero que impone la plaza de Madrid, salvo que el público rote tanto como las ruedas del vehículo que utiliza un fulano para limpiar los alrededores de la plaza a la velocidad de un “mercedes”. Si Ferrera se lleva hoy una oreja a su casa y se lo cree, allá él; pero esta plaza pone a todos en su sitio tarde o temprano. ¿Para qué insistir?

Esplá estuvo tan torero como siempre, pero no toreó. Cuando se alcanza un grado ya no hace falta demostrar nada. Me encanta como sonríe cuando las cosas se complican, porque es la respuesta del filósofo ante la vida. Tenía yo un amigo pastor que siempre se sonreía cuando no veía las cosas claras, y su filosofía de la vida era tan clara que a veces asustaba.

Con Luis Miguel Encabo pasé media hora en la capilla. Estaba más serio que otras veces. Habló en voz baja con la cuadrilla y les dijo cosas de sentimiento. Y cumplió, como siempre. Estuvo en torero, pendiente de la lidia y en el primero recibió una ovación merecida después de una gran estocada; en el segundo las cosas no fueron bien y el tiempo se hizo eterno.
Hoy merendamos de lujo, mejor dicho merendaron de lujo mis compañeros y sin embargo amigos Pedro y Ricardo, que tienen un ojo en la cámara y el otro en la morcilla que sabe a gloria a eso del tercer toro. Ah… y no llovió.