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martes, 01 de enero de 2008

De guarda de agua a capitular de códice miniado

Fuí una vez hoja de libro
y otra vez guarda de agua.
Fuí también una solapa
y tinta negra de la estampa.
Fuí una letra entre millones
y capiturlar de códice miniado.
Fuí incluso el argumento
de un autor enamorado.

Juan M. Sánchez Vigil

7:23 | gestionado por Juan Carlos Marcos Recio/Juan Miguel Sánchez Vigil | Enviar comentario (1)

Mis ojos son también las yemas de mis dedos

El libro digital será la maravilla del futuro. Lo leemos en las publicaciones especializadas, en los suplementos de los grandes diarios y hasta en las vallas  publicitarias. Amanece el primer día de 2008 y cojo mi libro, ese libro que tengo ahora en la mesa de trabajo como lectura navideña. Repaso mentalmente la historia y resumo para mis adentros la aventura que vivo junto a los personajes.
Y en el entretanto, una vez más acaricio la cubierta y abro las solapas como las alas de un pájaro.
Es un Austral, con mayúsuclas, uno de esos libritos de bolsillo en los que aprendí a leer, o mejor a comprender que el mundo era ancho y ajeno.
Siempre que tengo un Austral entre las manos pienso en el personaje misterioso que diseñó la colección.
¿Quién era? ¿Cómo se le ocurrió la idea?
Hay personas que deberían tener el reconocimiento social por los siglos de los siglos y que sin embargo permanecen en el anonimato.
Este Austral que ahora tengo en las manos, poemario de un hombre atormentado, casa el contenido y el continente en una perfecta conjunción.
Y cuando leo, lo hago con los cinco sentidos, pero sobre todo con dos: la vista y el tacto.
El libro digital será la maravilla del futuro, pero debemos acuñar otro término: "digitipo", "taltipia", "textobit", o cosa por el estilo.
Lo realmente maravilloso es que al  pasar las manos sobre la cubierta sintamos la necesidad de penetrar en sus secretos, por eso mis ojos son también las yemas de mis dedos cuando tengo un libro entre las manos.

Juan Miguel Sánchez Vigil

7:01 | gestionado por Juan Carlos Marcos Recio/Juan Miguel Sánchez Vigil | Enviar comentario (4)