De Político a Editor: esto dice mucho, quizá todo, de Manuel PimentelHace unos meses Manuel Pimentel, responsable de la editorial Almuzara que fundó en 1904, publicó Manual del Editor, como funciona la moderna industria editorial. Antes que nada, recomendamos el libro a quienes pretendan saber lo difícil que resulta poner en manos del lector una obra, no ya por el proceso de impresión, encuadernáción y difusión, sino por cuanto se refiere a la selección de contenidos, valoración y decisión final.
Pimentel llegó a ser ministro y dejó la política por la cultura, términosantagónicos por sistema, porque la cultura también cuesta dinero pero no devuelve la inversión en euros sino en educación, respeto y valores. Díganle ustedes a un ejecutivo, banquero o similar que en el informe PISA se valoran nuestros cononimientos y verán que no mueve ni un musculo; citen euribor, bolsa o intereses y verán como las puntas de las orejas le crecen: lo he puesto en práctica y funciona.
Decía que Pimentel dejó la política por la cultura, y sería maravilloso que nos explicara por qué salió de estampida. Me imagino, viendo su trayectoria como editor y las excelentes publicaciones de Almuzara, que debió horrorizarle el término "becario" (sinónimo de nada o de todo para no pagar nada), frente al de "aprendiz" o "ayudante" o similar, al que habrñia que pagar por su trabajo SIEMPRE. Y como en un cuneto de hadas, el señor Pimentel dejó de firmar documentos oficiales y se puso en buscar en manuscritos las ideas e invenciones de "los otros" (leáse los que están en las fotos de muertos como en las películas de Amenabar).
¿Se imaginan el cambio? De repente en la mesa se encontraría con dos papeles: el decreto de... y un poema de... Y el señor Pimentel leyó el poema y decidió hacerse editor. Y después de unos años de experiencia nos entrega su Manual del Editor, con un índice completo y un contenido descubridor, sugerente, alentador... "Editar no es sufrir", nos transmite, "editar es ser libre" entendemos desde las páginas de este libro.
Si quiren ustedes saber las maravillas de la creación de un libro, vayan a la biblioteca y ojeen (hojeen) esta entrega que encierra mucho de autobiográfico. No desvelamos nada más, solo que "acaba bien" como en las películas de amor y de vaqueros; tan bien como empieza, porque el señor Pimentel tiene madera de editor y su libro huele a tinta y papel , y eso que nos habla de la edición digital y mucho.
Busquen este libro, pero no lo busquen en las grandes superficies... y si no lo encuentran pregunten al librero de Fuentetaja, o a ciertos vendedores de la Casa del Libro, que contra lo que se comenta por ahí son excelente profesionales...e incluso buenos escritores con obra publicada.
Un apunte: a veces "Editar sí es sufrir", y en muchos de los libros que ustedes tiene ahora en sus manos o en la mesilla de noche, hay lágrimas de autores y suspiros de editores.
¡Piensen un minuto en ello! Sólo un minuto. Y por favor, acaricien los libros, acaricien este Manual del Editor porque será una forma de dar las gracias a Pimentel y a todos los editores del mundo, sobre todo a aquellos que pierden la vista en la mesa de un rincón de las Grandes Editoriales sin que su nombre aparezca en ninguna parte.
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