La normativa actual para la gestión y registro de dominios en Internet
dictamina que los datos sobre los titulares de los mismos deben ser
públicos. Esto supone de hecho que estos datos pueden ser aprovechados
por estafadores y spammers para cometer diversos delitos o alterar de
forma deliberada la intimidad de muchos usuarios. La revista
Consumer publica un excelente artículo que clarifica las posturas. Pasen y lean. Pasen y comenten.
La organismo responsable de la gestión y administración del sistema de nombres de dominio es la ICANN
(Internet Corporation for Assigned Name and Numbers), una organización
sin ánimo de lucro que funciona a nivel mundial. Esta organización es
la responsable de determinar la forma en que los dominios son
registrados y de habilitar a diferentes empresas y organismos a nivel
internacional para que puedan dar el servicio de registro de dominios.
La polémica del WHOIS
Para saber quién es el propietario de un dominio existe un
protocolo denominado WHOIS que se utiliza para realizar consultas a una
base de datos. A este protocolo puede accederse de múltiples formas,
desde una línea de comandos hasta mediante una aplicación web, lo cual
hace sumamente sencillo conocer quién está detrás de cada dominio.
Las empresas que ofrecen los servicios de registro de dominios
deben proporcionar un mecanismo para que el WHOIS de los mismos sea
público, según la normativa de la ICANN.
Es decir, los registradores deben mostrar la información referida a
los datos de registro de un dominio, como nombre y apellidos, dirección
y teléfono de contacto del propietario del mismo.
Al ser públicos estos datos, muchas veces son utilizados por
estafadores y spammers para cometer delitos como suplantación de
identidad o el envío masivo de spam. En el caso de los particulares el
problema de su vulnerabilidad es especialmente grave al estar más
expuestos a este tipo de actos que las empresas por su propia
naturaleza jurídica.
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