Uno de los grandes problemas de la tecnología es que resulta cara para el consumidor hasta que llega de forma masiva. Ahora se anuncia ya la producción y en breve la venta de ordenadores portátiles de 100 euros. No son iguales que los que compramos cada día, pero al menos realizan las funciones básicas. Y eso, para los consumidores de ciertos países, es suficiente. ¿Supondrá esto una nueva revolución informática? ¿Los países con menos capacidad de inversión podrán ponerse a la altura de los desarrollados? Pasen y lean. Pasen y hagan una reflexión.

Este proyecto, desarrollado por el
Instituto Tecnológico de Massachussets, nace con el objetivo de crear un ordenador accesible que reduzca el abismo digital entre ricos y pobres. El objetivo final es la producción de ordenadores de bajo coste para que los gobiernos de los países pobres puedan distribuirlos entre sus estudiantes y de esta forma mejoren sus rendimiento.
El prototipo presentado por el Media Lab tiene un coste aproximado de 100 dóláres, unos 83 euros.
No cabe duda de que la tecnología ayuda a la sociedad, pero habrá que complementar el uso del producto y programas de software libre que ya existen en el mercado para hacer que funcionen y puedan sacar una rentabilidad a su formación y trabajo.