Desde que llegaron las nuevas tecnologías, la mayoría de los consumidores y usuarios se sienten más espiados. ¿Dónde están los límites de la privacidad? Si el ejemplo es la empresa que más ha crecido en Internet: Google, la respuesta es clara. Primero aparecieron las fotos de nuestro portal y ahora nos sirven con protestas las imágenes de las personas por la calle. ¿Se acabarán los ladrones y rateros?. Pasen y lean. Añadan luego sus comentarios.
Sonría, usted está en Google": las 'fotos de calles' de gran calidad
difundidas desde hace poco por Google, que capturan al vuelo a
numerosos paseantes en situaciones a veces delicadas, molestan a los
defensores de la vida privada en Estados Unidos.
Después de que Google lanzara la semana pasada Street View, su nuevo
servicio que ofrece fotos de las calles de San Francisco, Nueva York,
Las Vegas, Miami y Denver, los sitios se pelean por rastrear las
imágenes más picantes de paseantes en primer plano. La revista Wired
incluso lanzó un concurso.
Entre la gente se puede ver a un hombre orinando (de espaldas), una
pareja con poca ropa que toma sol en el césped, una joven en tanga, un
joven que escala una reja, otro que entra en una tienda de libros para
adultos, una pareja abrazada en la acera, un vagabundo que, según la
prensa, fue asesinado después de que se tomara la foto...
Nada muy extraño, pero los paseantes pueden ser reconocidos, lo que
generó controversia en Estados Unidos, donde es sin embargo
perfectamente legal publicar sin restricciones las imágenes tomadas en
lugares públicos, incluidas las personas. Algo que no ocurre en otros
países como Francia.
Algunas imágenes plantean problemas más delicados. Así, Elaine Diamond,
directora de una clínica de Miami que realiza interrupciones
voluntarias de embarazos, querría que Google "remplace" la foto actual
de la clínica que muestra en la puerta a manifestantes contra el
aborto, explicó.
Según Google, se puede pedir que se retiren las fotos. "Pero todavía no
lo logré, lo intenté rápidamente, no es tan fácil", dijo a AFP Diamond,
que teme que la foto desaliente a las mujeres que quieren dirigirse a
la asociación.
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La Vanguardia