Estamos estos días finalizando un curso más en la Universidad (Complutense de Madrid) en el que hemos intentado inculcar a nuestros alumnos el placer de la lectura. No siempre, los docentes somos unos expertos animadores de la lectura. En mi caso, lo intento año tras año, llevando ejemplos a clase, artículos que pueden descubrir el mundo que nos dejan o construyen los escritores y animando a los alumnos a que lean en alto poesía o teatro. A leer se aprende leyendo y se disfruta leyendo. Hay un placer insospechado en la lectura. Pasen y lean un artículo que anima a la lectura y que considera que es un placer. Es del
Club de Libros.
EL JUEGO EN LA ANIMACION A LA LECTURA
¿POR QUÉ SE LEE?
Los motivos más poderosos por los que leemos aquellos de nosotros que
leemos, podemos reducirlos a dos: leemos por interés y/o por gusto.
Tanto uno como otro pueden ser aprovechados para fomentar hábitos lectores.
En principio, y en los primeros ciclos, tratamos de que el potencial lector
adquiera una cierta destreza en el hecho de leer primero y en el de leer libros
después.
Una buena manera de facilitar la tarea del maestro consiste en aprovechar las
habilidades e inquietudes propias de las diferentes edades de los alumnos. Siempre
leerán más fácilmente textos sobre temas relacionados con
sus circunstancias, su entorno o sus aficiones que sobre materias ajenas a sus
intereses.
Un buen ejemplo de ello se dio en un colegio mexicano con ocasión de
los mundiales de fútbol. En este centro lograron, con enorme éxito,
captar el interés de los alumnos en áreas como la geografía,
las matemáticas o la lectura, trabajando con temas relacionados con el
evento, tales como los países participantes -- ubicación, historia,
etc--, los resultados de los partidos y la combinatoria de los goles en relación
al desarrollo del campeonato, o la lectura de biografías de alguna estrella,
cuentos de fútbol, o artículos sobre los mundiales.
EL PLANTEAMIENTO
La idea de la animación a la lectura a través del interés
del libro o de la "recompensa" por leer (leer por gusto). Sigue el
razonamiento expuesto más abajo:
1. Al principio lo importante es adquirir técnica, leer con destreza...
LO QUE SEA.
2. Si hay destreza en el uso de una herramienta, nuestra tendencia a usarla
será mayor. Este es un motivo por el cual muchos niños prefieren
buscar información en Internet que en la biblioteca. Controlan mucho
mejor los comandos de la máquina que el orden y colocación de
los volúmenes en los anaqueles.
3. ¿Cómo adquirimos destreza en el uso de una herramienta o en
el desarrollo de una habilidad? Mediante la práctica o el entrenamiento.
4. ¿Qué dos tipos de entrenamiento podemos utilizar?
5. A nosotros nos interesa el segundo. Es decir el que se da cuando alguien
repite un proceso durante una actividad cuyo fin no es el proceso en sí.
Un ejemplo podría ser la habilidad sumatoria conseguida por un empleado
de banca a fuerza de cuadrar balances.
Voy a tratar de aportar algunas ideas para conseguir que el niño entrene
la lectura de motu propio (o casi).
Voy a utilizar el sistema de entrenamiento camuflado.
Y voy a centrarme en el juego y en el interés del alumno en determinados
temas como medio para lograr que el niño lea.
Se trata de lograr que el alumno acepte primero y desee después leer
porque de ello se derivará (y él lo sabe) una actividad especial.
Y, demás que gracias a ello el niño se acerque a otros aspectos
de la lectura que también son disfrutables y en que aún no había
descubierto.
PONGÁMOSELO FÁCIL!
Existen en el mercado un buen número de obras divulgativas, de lenguaje
adaptado a las diferentes edades de los pequeños lectores y otros para
más mayores.
Desde historia novelada hasta la crónica (novelada también) de
sucesos por Watson y Crik, o el descubrimiento del SIDA y los métdos
mediante los cuales detectarlo (Más grandes que el Amor, de Dominique
Lapierre) para los más mayores podemos encontrar obras que faciliten
el acercamiento a un determinado tema de interés de una forma más
amena que la del libro de texto. Enterémonos de las cuestiones que les
interesan y proporcionémosles lecturas fáciles sobre los mismos.
Por lo mismo reconozcamos su interés, apoyémoslo y premiémoslo.
No dejemos pasar la oportunidad de demostrar que la iniciativa por la lectura
es algo de lo que sentirse orgulloso.
¡Ah! Y lo más importante, no transformemos el libro en un instrumento
de tortura, en un permanente presagio de trabajo extra o actividades serias.
No se trata de obligar al niño a leer, se trata de crear las circunstancias
idóneas para que este lea.
No es fácil, pero es el camino de lograr lectores por amor a la lectura,
lectores que seguirán leyendo cuando nadie les obligue. Hagamos madurar
el deseo de leer y serán los propios niños los que nos pidan libros.
¿POR QUÉ JUGAR PARA LEER?
Algunas razones:
1. Es divertido.
2. Deja buen sabor de boca y ganas de seguir jugando (...Leyendo).
3. Convierte un rato de trabajo en una fiesta.
4. Los niños entienden espontáneamente que para jugar hay que
seguir ciertas reglas. Por lo tanto nos ahorramos trabajo a la hora de hacer
seguir normas para realizar la actividad.
5. Los niños juegan de forma natural. Casi no hace falta animarlos a
que jueguen. Aunque, eso sí, conviene guiar el desarrollo del juego.
El profesor o maestro más que jugar con ellos ha de tomar el papel de
moderador, de árbitro y/o guía de la actividad.
6. Los alumnos ya tienen bastante "trabajo" que llevar a cabo. Podemos
aprovechar el que están deseando hacer algo distinto y convertir el hecho
de leer en un juego y hacer que del hecho de leer se derive un buen rato. Que
esta asociación " lectura = rato agradable" se convierta en
algo habitual.
LA ACTIVIDAD, PERO ¿QUÉ TRATO DE CONSEGUIR CON ELLA?
Las actividades de animación a la lectura deben ser participativas y
los niños han de realizarlas por gusto. Es por ello que soy un firme
detractor de sistemas como el de mandar a posteriori (y de manera obligatoria)
fichas sobre la lectura realizada, y el hacerlo de manera sistemática
en forma de deberes para casa o trabajo extra. Ello sólo contribuye a
reforzar en el alumno una asociación del tipo lectura = trabajo extra
que no favorece en nada el desarrollo de la afición de leer.
Hemos de organizar actividades donde los alumnos puedan tomar parte, dejar que
los niños intervengan e incluso fomentar esta participación. Que
demuestren que se han formado una opinión sobre la historia del libro
o los transversales que se tren, ante los demás. Pero también
hemos de cuidar que el grupo no se embarulle. En los siguientes apartados planteo
algunos trucos para ayudar a este fin.
Los juego que expongo están pensados para promover la actuación
de los alumnos. Démosle la oportunidad de ser los protagonistas del evento.
Permitámosle que (cuando se hayan leído un libro) sean la figura
principal del acontecimiento de la animación a la lectura (aunque, por
supuesto, no lo llamemos así delante de ellos).
En cuanto a cómo plantear las circunstancias de la actividad, lo más
efectivo es que ésta se desarrolle en un marco lo más extraordinario
posible; algo que sólo suceda cuando se haya leído. Ha de salirse
de lo normal y cuánto más excepcional sea (dentro de un orden)
mejor. Convirtamos el aula en un lugar mágico por una (o más)
horas. Ayudados por la imaginación de los niños hará falta
muy poco para conseguirlo. Bajar un poco las persianas y colocarnos un gorro
especial o una insignia llamativa y poner un poco de música de fondo
obrarán milagros.
Pero de nada servirá que organicemos una buena "función"
sino potenciamos antes el interés por la animación sobre todo
en las primeras acciones, luego los chicos ya saben que algo bueno sigue a la
lectura. Preparamos al alumno para una actividad fuera de lo normal. Piquemos
su curiosidad las primeras veces y afirmemos su complicidad en las siguientes.
Cuando el sepa que se acerca un rato de " magia" colaborará
desinteresadamente.
EMPECEMOS POR CONOCER EL LIBRO
LOS MÁS PEQUEÑOS
Para los niños lo primero es hacerles entender que en los libros hay
cosas interesantes y divertidas.
La voz del padre, madre o maestro, atendiendo a este fin, son insustituibles
a la hora de crear intimidar entre el niño y el libro. La confianza al
acercarse a un objeto nuevo, como es el libro para los primeros lectores, puede
potenciarse enormemente de la mano de la lectura de cuentos o de la narración
de los mismos (siempre y cuando se haga conocer que el origen de las historias
está en los libros).
No es fácil, hay que leer entonando y dando expresión a las frases.
Requiere un esfuerzo pero es un camino espléndido de convertir un objeto
de papel impreso en un guía afectuoso en el descubrimiento de la vida.
EL LIBRO OBJETO:
El LIBRO con mayúscula, sus porqués y sus cómos, es algo
importante que los niños tienen que conocer para saber con qué
están jugando o trabajando.
Algunos de estos porqués y de estos comos son:
¿Por qué es de papel y no de madera o de hierro o electrónico?
¿Por qué es cuadrado y no redondo?
¿Por qué las páginas son blancas y no verdes, la tinta
negra y no amarilla, y las hojas de papel y no de cartón?
¿Qué es la portada?
¿De donde salen los libros? ¿Alguien los escribe a mano? ¿Alguna
máquina los inventa? ¿Tienen todos las mismas historias?
Estas y otras preguntas pueden resolverse jugando. A mi me gusta aclarar estas
cuestiones jugando del juego del Libro por Fuera. Pero no nos adelantemos.
SUGERENCIAS PARA LIBROS ESCRITOS EN VERSO, PARA LOS MÁS PEQUEÑINES:
(aunque también se pueden utilizar en prosa).
Esta es un estilo diferente de la prosa, en el que los niños han leído
más.
En el juego el profesor reta a los niños que le pillen cuando cambia
palabras en el texto.
El juego se complica según va avanzando.
Al final se lee el libro entero varias veces.
Fases:
1. Leemos a velocidad normal pero en medio de la lectura cambiamos algunas palabras.
Sugerencia: Apunte las palabras previamente en su libro con lápiz y complique,
según vaya avanzando, la diferencia fonética con las palabras
sustituidas. O bien haga dos anotaciones (una con lápiz azul y otra con
negro) siendo un color el de las palabras difíciles y el otro el de las
más fáciles y use u otra a voluntad.
2. Cambie la velocidad. Algunos párrafos (previo aviso) léalos
a todo pastilla. Así de rápido es más difícil que
se noten los cambios de palabras.
3. Lea algún párrafo literalmente sin sustituciones) y luego pregunte
donde estaba el cambio.
4. Cambie renglones (también previa explicación del cambio de
estrategia). Escoja un párrafo y lea los renglones salteado; primero
el que está en tercer lugar, luego el que está de primero, luego
el que se encuentra en segunda posición, etc.
Otras sugerencias:
· Representar con gestos cada uno de los poemas.
· El profesor/a lee cada poema dejando que los niños digan la
última palabra de cada verso.
· Los niños hacen el eco de cada verso, repitiendo dos veces la
última palabra del mismo.
· Hacer una melodía para cada uno de los poemas.
· Aprender uN poema con ayuda de dibujos.
PARA CHICOS UN POCO MÁS MAYORES:
EL JUEGO DE LOS ENGAÑOS:
Es un juego divertido en el que el profesor tiene que intentar engañar
a los alumnos cambiando las escenas del libro por otras (cuando más disparatadas
mejor) que se le vayan ocurriendo.
Se trata de una apuesta: el profesor afirma ser más listo que la clase
y ser capaz de engañarlos al menos una vez, cambiando la acción
del libro.
Se comienza en la competición y poco a poco se va cambiando a una dinámica
divertida.
Este juego puede dar lugar a cambio de finales o en la historia misma.
Cuando el profesor cambia algo los que se han dado cuenta han de decir todos:
¡¡¡Noooooo!!!., luego levantan la mano y algunos de los que
la han levantado dice qué es lo que realmente pasa en el libro.
En este juego sigue vigente la regla de las cuatro cosas que no se pueden hacer.
Una de las posibles variantes es la de hacer dos equipos. Cuando se cambia algo
el que primero levante la mano contesta. Si lo hace correctamente se le da un
punto al equipo y si no, se produce rebote al equipo contrario.
Para evitar el exceso de protagonismo de algunos alumnos/as está prohibido
responder dos veces seguidas y responder sin ser preguntado. En estos casos
se penaliza al equipo con dos puntos.
Truco: Para evitar embarullamientos y que todos hablen a la vez haga un barrido
de lado a lado de la clase preguntando a todo el que tenga levantada la mano.
Advierta que no se vuelve atrás. Si a alguno se le ocurre una intervención
cuando ya se la ha pasado deberá guardarla para la siguiente vez.
PARA TODO EL MUNDO
EL JUEGO DEL LIBRO POR FUERA
Lo primero es guardarse las espaldas. Preveamos los incidentes típicos
de un juego participativo en el aula.
Para ello es casi indispensable que nos convirtamos ( durante el tiempo que
dure el juego) en cómplices del grupo -no de algunos niños ¡ojo!,
del GRUPO--.
LAS REGLAS:
· Hay cuatro cosas que no se pueden hacer durante el juego:
1. ¡¡¡¡¡ Yo, yo, yo, yo,....!
2. ¿Yo?, ¿A mí?.
3. Eeeeeeeehhhhhh.....
4. Hablar bajito.
· Las apuntamos en la pizarra (por lo menos las primeras veces).
· Hay que ser rápido, este juego requiere vivacidad para no caer
en el aburrimiento.
· Este es un juego de preguntas y respuestas, un juego de ingenio, de
adivinanzas, en él nosotros planteamos las preguntas y ellos formulan
las respuestas. So no averiguan la solución, les damos pistas.
· No se pueden repetir respuestas. Si alguien lo hace le llamamos la
atención con un sonoro ¡¡¡ No vale repetir respuestas!!!.
Y si vuelve a repetir, entonces recabamos el apoyo de toda la clase y se lo
decimos todos a la vez.
· Las preguntas que nosotros formulamos a los alumnos (y escribimos en
la pizarra) son:
_ ¿Quién es el autor? (por supuesto ellos no pueden tener el libro
adelante)
_ ¿Por qué es importante saber quién es el autor de un
libro que ni hemos leído? Para comprar más de él si nos
ha gustado y no comprar ninguno otro si no nos ha gustado.
_ ¿Qué otras cosas hay en el libro, por fuera, que nos ayuden
a saber cual puede ser mejor, si al pedir un libro de un autor conocido nos
ofrecen varios distintos? (ahora si pueden tener el libro delante, los más
pequeños deben buscarlas el libro por fuera).
Título, resumen, colección, portada o dibujos de fuera, y ediciones.
_ ¿Para qué sirven todas estas cosas?
· Las respuestas y/o las pistas hay que dárselas en forma de cuentos
o anécdotas, a fin de que sea el alumno el que descubra los porqués.
Lo retendrán mucho mejor si lo descubren ellos que si se lo decimos nosotros.
Otras sugerencias:
- Dependiendo de la edad de los niños, organizar una visita a una imprenta.
- Una exhibición del funcionamiento de un programa de autoedición
(si el colegio dispone de ordenadores) puede ser clarificar tremendamente el
proceso de fabricación de un libro.
- Se pueden escribir uno o varios cuentos en clase y luego encuadernarlos haciendo
varias copias. Los niños se pueden llevar uno cada uno y el colegio quedarse
con algunos a su vez.
- Por supuesto, traer al aula narradores, ilustradores o algún autor
de libros ( en este último caso, del libro leído).