Cuando hace cuatro años pisé por primera vez la plaza del Zócalo de la Ciudad de México un espírítu diferente invadió mi cuerpo. Allí, en el centro de tantas culturas, aún vivas y actuales se respiraba de otra forma. Miles de mexicanos (y turistas) visitan la plaza, el Palacio Nacional o la Catedral y rodean todo el conjunto monumental al que dan vida. Es un lugar donde la vida fluye por todas partes.

Eso quedó demostrado ayer, una vez más, cuando el fotógrafo de Nueva York, Spencer Tunick reunió a cerca de 20.000 personas. En este blog, una de nuestras secciones más interesantes es la de fotografía. Por este motivo, recogemos algunos datos de la experiencia del domingo en el Zócalo capitalino.
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La entrada al Zócalo, que tiene unos 20.000 metros cuadrados de
superficie, comenzó a las 04.00 hora local (09.00 GMT) y hubo
momentos de desorden cuando un grupo de personas que no estaban
acreditadas intentó entrar por la fuerza, pero los incidentes no
pasaron a mayores.Los participantes, mujeres y hombres, comenzaron a desnudarse a
las 06.00 de la mañana (11.00 GMT), cuando el ambiente era
medianamente frío, y la sesión fotográfica empezó una hora y media
después para concluir alrededor de las 08.30 hora local (13.30 GMT).
La sesión incluyó tres posiciones -de pie, acostados y fetal- y,
además, hubo una toma para captar a las mujeres únicamente. Durante la sesión fotográfica, el Zócalo permaneció cerrado por
tierra y aire para dar privacidad y seguridad a los nudistas que
posaron para Tunick.
Las principales calles de acceso al Zócalo fueron cerrados, igual
la estación de metro del lugar, e incluso se prohibió el sobrevuelo
de helicópteros por el área. Unos 250 policías patrullaron la zona, con la colaboración de un
centenar de voluntarios, socorristas y ambulancias.
Spencer Tunick esperaba una asistencia de 7.000 personas, pero al
parecer el entusiasmo desbordó las expectativas, aunque los datos
definitivos se darán a conocer más tarde.
Más información:
La Vanguardia