La
posición de la Iglesia
frente a las nuevas tecnologías, y más concretamente, frente a Internet, ha
sido en algunas ocasiones de rechazo, al
entenderlo en determinados momentos como una fuente de desigualdad y
discriminación, por considerarlo un instrumento inaccesible a los grupos menos
favorecidos. En otras ocasiones lo han visto como un medio de comunicación en
el que abunda el odio, la difamación, el fraude, la pornografía infantil… En
este sentido debemos señalar que la tecnología, en sí, no es buena, ni mala,
sino que es el uso que las personas demos de ella la que la hace caer a un
extremo o al otro.
Como
hemos dicho en otros posts, Internet ha revolucionado, en los últimos años, el
mundo de los negocios, las relaciones personales, la educación, el periodismo,
y, hasta cierto punto, la política. No hay razones, por lo tanto, para creer
que en la Iglesia
pueda ser diferente. Si echamos un vistazo al Nuevo Testamento, encontramos que
Jesús, tras su resurrección, transmitió el siguiente mensaje a sus discípulos:
“Como el Padre me envió, así os envío yo a vosotros. Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Ante esto nos surge la
siguiente pregunta: ¿no es Internet la mejor herramienta para conseguirlo?.
Eso
parece pensar en Mars Hill Church, una iglesia cristiana de Seattle, donde,
gracias al uso de las nuevas tecnologías, han aumentado significativamente el número de fieles, especialmente entre los
jóvenes. La congregación cuelga en su página web vídeos de los sermones en sus
centros, charlas con los pastores de la Iglesia, canales de podcasting y música de
contenido cristiano. Esta misma línea esta siguiendo otras congregaciones de
Estados Unidos, que utilizan Internet como alternativa a la misa y animan a sus
fieles a rezar online.
Otra
medida que confirma que los tiempos están cambiando y que la Iglesia comienza a apostar
por las nuevas tecnologías y, en especial, por Internet, es el lanzamiento, a
principios de año, de su propio canal de “Youtube”, donde todos los días
cuelgan las principales noticias del Papa y el Vaticano. A través de este canal
los usuarios pueden enviar mensajes de correo electrónico, compartir el canal
con otras personas, o enviar comentarios sobre las noticias. Por último, el
presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, monseñor
Claudio Maria Celli, no ha descartado un posible ingreso del Vaticano en la red
social Facebook, para lo que cuentan con el apoyo de Benedicto XVI, para el
que, según Celli, las nuevas tecnologías representan "un verdadero don
para la Humanidad".