Enviado el martes, 25 de agosto de 2009 9:13
Se suele decir, y es verdad, que Internet es uno de los medios de expresión más democráticos que existen, por no indicar que es el medio democrático por excelencia. Sin embargo, existen aún numerosas trabas para que esto sea así definitivamente.
Varios expertos consideran que la propia arquitectura de la Red impide la difusión de ideas ya que solamente permite la creación dentro de unos límites predeterminados. Por tanto, casi todo el software que se produce está definido dentro de los márgenes que crean los proveedores de servicios de la Red, que delimitan donde y cuando se pueden presentar los nuevos adelantos.
A esto se le une un cierto aburguesamiento por parte de los usuarios que prefieren quedarse con los servicios proporcionados que buscar otros. Pero ¿Dónde buscarlos?
La propia Red proporciona la posibilidad de conectar de modo P2P diferentes ordenadores y transmitir nuevas formas de expresión y de programación. Esta posibilidad es la que proporciona la famosa “neutralidad” de la Red.
Sin embargo, las compañías proveedoras de servicios, incluso las de software libre han marcado unas líneas rojas de las que es muy difícil salirse. Un problema más que añadir a esa búsqueda de un Internet completamente libre.