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miércoles, 12 de agosto de 2009

El furor por las redes sociales ha llegado al Parlamento Europeo.  Desde abril de 2009, la eurocámara cuenta con páginas en MySpace y Facebook. A estas dos primeras, se le han unido un canal en YouTube y el uso de la plataforma Twitter. Pero las opiniones sobre estas páginas no son unánimes. Así la satisfacción de la oficina del Parlamento sobre el éxito de sus redes está siendo matizada por varios eurodiputados.


Desde la tardanza en crearlas a que el único idioma para las páginas de MySpace y Facebook sea el inglés, las críticas han ido creciendo. Pero la crítica más acerada viene de la comunicación unidireccional de las páginas. Como de costumbre con casi todos los organismos e instituciones, el Parlamento Europeo coloca en sus páginas los temas interesantes para sus votaciones pero no permite la elaboración de una agenda a partir de la participación ciudadana con las herramientas 2.0.

Como de costumbre, nos encontramos que la participación que reclaman los organismos oficiales es limitada a las iniciativas ya propuestas y que existe reticencia, miedo y/o desprecio a ideas que vengan desde afuera. Este es uno de los mayores problemas que se están encontrando los ciudadanos a la hora de participar. No podemos solamente limitarnos a opinar sobre lo que nos dan ya hecho sino que la participación engloba también la elaboración de agendas y de toma de decisiones.

Por si esto fuera poco, una vieja acusación planea sobre estas redes o más bien como se financia la creación de ellas. Parece ser que la empresa que las crea ha cobrado una cantidad de dinero poco adecuada por lo excesiva para los resultados obtenidos… ¿De qué nos suena esta acusación?

18:41 | gestionado por David Ríos Insua | Enviar comentario (0)