Este pasado día
12 de junio se han celebrado elecciones en Irán. El vencedor ha sido el presidente Mahmoud Ahmadinejad
consiguiendo más del 62% de los votos, según los resultados oficiales. ¿Alguien
se cree estos datos? Desde el principio, dos candidatos opositores han
sido censurados por el gobierno. Mehdi Karroubí (reformista) y Mir Housein
Mousavi (moderado) habían diseñado su campaña con una fuerte carga en las
nuevas tecnologías ya que el 60% de la población de Irán (70 millones) es menor
de 30 años, 47 millones de iraníes poseen teléfono móvil y 21 millones tienen
acceso a internet. Con este panorama, una campaña que apostase por las nuevas
tecnologías tendría ventajas.
Sin embargo, un día
después de comenzar la campaña electoral, el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad decidió bloquear el acceso
a Facebook ya que los opositores confiaban en la plataforma como una
de sus bazas para atraer el voto, en especial de los jóvenes y de las mujeres.
Quizás la razón de este bloqueo fue la satisfacción de varios medios occidentales por la
introducción de los medios web en las elecciones. Pero no se queda aquí la
cosa, ya que durante la campaña, el poder Judicial interrumpió la reedición
del diario reformista Yas-e No, apenas un día después de que saliera
a la calle tras seis años cerrado.
¿Las razones?
Ninguna que conozcamos. A cambio, la televisión pública iraní (la única ya que
en Irán están prohibidos los canales privados) emitió seis debates entre los
candidatos. Gran medida, sino fuera porque el director de la cadena es elegido
directamente por el líder supremo, Ahmadinejad
(Bueno, eso pasa también con la televisión pública española).
Con todos estos asuntos, la jornada electoral fue problemática. No había papeletas electorales
en aquelllos distritos donde la mayoría era opositora y los mensajes sms de los
teléfonos, uno de los pilares de la campaña de Musavi para comunicarse con los
jóvenes y movilizar a su grupo político, fueron suspendidos por una avería, según
el Ministerio de Telecomunicaciones.
El resultado electoral no está siendo admitido de buen grado por los
opositores que se están manifestando, en medio de fuertes tensiones, por todo
el país. En realidad, no es este el mayor problema: en Irán solamente pueden
presentarse a las elecciones aquellas formaciones políticas aprobadas por el
Consejo de Guardianes de la revolución, dirigido por el Ayatollah Jameini, con
lo que cualquier apariencia democrática queda destruida.
Desde luego, quienes
nos quieren convencer que la democracia está implantándose en el mundo musulmán
y de la necesidad de establecer una Alianza de Civilizaciones deberían empezar
a tener en cuenta este tipo de noticias y de hechos e insistir más en el
cumplimiento universal de los Derechos Humanos en el Islam.