Ya nos estamos
acostumbrando a que el subcontinente hispanoamericano se adelante a Europa y a
España en cuestiones de democracia y administración electrónica. Quizás la
necesidad agudiza el ingenio, como se decía en nuestros clásicos de la
picaresca, pero la verdad es que estamos dejando pasar un tiempo precioso en
adaptarnos a las nuevas épocas.
En Buenos Aires,
se ha presentado hace un mes el llamado Distrito Tecnológico, una especie de
polígono empresarial dentro de la ciudad, donde se primará con beneficios
fiscales a todas aquellas empresas que introduzcan las nuevas tecnologías ya
sea en su producción o en sus servicios. Estos beneficios fiscales son tan
importantes como la exención del pago por ingresos brutos, licencias municipales,
diferir impuestos para la inversión en obras y medidas similares.
No contentos con
eso, se quiere construir en ese Distrito el Centro Politécnico de Buenos Aires
que tendrá una escuela media técnica, un
centro de formación profesional, otro de capacitación docente y un instituto de
formación técnico superior, sufragado un 50% por la ciudad de Buenos Aires y el
otro 50% por iniciativa privada. Justo igual que en España. Calcado.
La otra noticia se produce en Colombia. La ciudad de
Cajicá se ha convertido en un modelo de gobierno digital. Posee un comité
de gobierno en línea y ofrece todo tipo de servicios de e-administración. Su
alcaldesa, Fabiola Jácome, manifestó que esta
estrategia de gobierno digital ha mejorado los sistemas de información municipales,
la conectividad con las escuelas y la relación con los ciudadanos.
Quizás parezca que esta digitalización administrativa ya está superada
en España. Que exageramos al decir que estamos muy atrasados. Que incluso les
superamos. Permítaseme una experiencia personal: hace un mes, por cuestiones
laborales, debía ponerme en contacto con una persona que trabaja en un
ayuntamiento de la comunidad de Madrid (No citaré el nombre del municipio por
pudor). Entré en su estilizada página web, cargada de fotos y de planos de cómo
llegar, y no hallé ni números de teléfono, ni direcciones personales de correo
electrónico, ni otra manera de contactar que a través de una dirección de
correo común a todos los trabajadores y políticos del ayuntamiento. Y eso también
me ha pasado buscando en otro municipio
de Cantabria (este sí daba los teléfonos) y en alguna otra comunidad autónoma.
Estamos para presumir. Mucho, además.