Desde la década de
los 80, ha existido una auténtica obsesión por parte de todos los ministros de
Educación que ha habido (y son unos cuantos) por introducir nuevos métodos de
educación en las aulas. Entre esa idea y las transformaciones del sistema
educativo, se han pasado más de veinte años y lo cierto es que la educación en
España no solamente ha mejorado sino que ha empeorado.
En
las pasadas semanas, José Luís Rodríguez Zapatero, en pleno furor pre-electoral
había anunciado un plan por digitalizar el sistema educativo, el uso de
ordenadores, etc. Decimos en pleno furor, porque las ideas parecen surgidas más
del ardor de la demagogia. Si no lo
creen ustedes vean parte de la propuesta: ordenadores portátiles a todos los
alumnos de centros públicos y concertados de 5º de primaria a 4º de ESO,
empezando el próximo mes de septiembre con los 420.000 estudiantes de 5º de
primaria. Cada alumno podrá llevarse el ordenador a casa. También incluye el
plan llevar pizarras digitales y conexiones a Internet en las aulas.
Sin datos oficiales, las estimaciones del
centro de investigación educativa CNICE y la empresa pública Red.es dicen que
esas pizarras llegan a entre el 10% y el 20% de las aulas y que hay Internet en
la mitad de las aulas de secundaria y un 36% de las primarias. También nos
encontramos que el profesorado no está capacitado para el uso de las nuevas
tecnologías y mucho menos para enseñar matemáticas, lenguaje o historia.
Además, más allá de estas primeras promesas, no llega nada concreto ni desde la
presidencia ni del ministerio.
Únicamente se nos insiste que el proyecto
tendrá uno de sus pilares en esa formación de los docentes de un sistema
educativo en el que hoy conviven métodos de enseñanza del siglo XIX -con
profesores, que se dará un giro en la educación, que se frenará el abandono
escolar y bla, bla, bla.
Perdonen la reserva y el cachondeo con
que tratamos la noticia, al ministerio e incluso al presidente. Pero es que ya
estamos acostumbrados. Esta noticia en un país serio y con los adelantos en la
banda ancha que hemos tenido en los colegios españoles sería más que
ilusionante, pero es que nos tememos lo peor o más bien, lo de siempre. Los
profesores no usan los ordenadores ya existentes para dar clases ya que no
saben utilizarlos convenientemente y los alumnos utilizan sus ordenadores para
jugar y para escribir trabajos. A eso se le une que gran parte del mejor
software para clases no es libre y debe pagarse: de este tema el ministerio y
Rodríguez Zapatero no han dicho nada. Lo del abandono escolar también tiene su
miga: ¿Alguien puede creer que la existencia de ordenadores en un aula va a
bajar los índices de este problema? ¿En base a qué?. Además, aún los más
optimistas predicen que el cambio será lento, muy lento.
Como docentes, estamos ilusionados con un
proyecto como este pero también nos tememos lo peor, porque creemos que no se
atajan los verdaderos problemas de raíz como son el descenso en la calidad de
la educación de manera brutal (¡Que errores en ortografía, en aritmética
básica, en formación cultural mínima!), el abandono escolar antes mencionado,
la integración de los nuevos alumnos de origen inmigrante…
Suponemos que para el ministerio y para
el presidente con pagar ordenadores portátiles a los alumnos y que se los
lleven a su casa es suficiente. No sea que no puedan acabar las partidas que
jueguen en horas de clase. Como justicia poética, se nos ocurre que podrían
descargar películas o música y así evitar a los filibusteros de la SGAE.
Ah, por cierto, del monto de financiación y de los
plazos, aún nadie ha dicho nada. Para después del 7 de junio, ¿verdad?