El pasado día 24
de abril se celebró el Encuentro “e Democracia” en Valencia organizado por la
Fundación Everis, el diario económico Expansión y la Universidad Rey Juan Carlos.
A este encuentro acudieron una serie de expertos sobre el tema y desde áreas
tan diferentes como la academia, las instituciones políticas y el mundo
empresarial aportando todos ellos distintos puntos de vista sobre la
introducción de las nuevas tecnologías en el mundo de la política.
Desde el
principio, varios temas se destacaron: El primero es que la participación de
los ciudadanos en política es bastante baja a pesar de que cada vez hay más
mecanismos. Existe un desapego notable de los ciudadanos hacia su clase
política que se traduce en un desinterés mayúsculo hacia cualquier propuesta
aunque sea en beneficio propio. Esta falta de interés entraría en contradicción
con el éxito de las redes sociales en nuestro país.
¿Soluciones? No
dejar de mantener las puertas abiertas por parte de las administraciones
públicas. Estas deben seguir ofreciendo herramientas y espacios de
participación, como apuntaba Guillermo Mañanes del Ayuntamiento de Madrid. Sin
embargo, existe un problema de otra índole: la crisis económica obligaría a
muchas corporaciones locales a contraer su oferta de participación al no tener
fondos para la innovación de sus mecanismos. Aquí Mario Chao de Everis Valencia
precisó que es en estos momentos de crisis cuando las instituciones deben acercarse
aún más a los ciudadanos.
Pero existe un
problema aún mayor: la falta de eficiencia de la propia administración pública.
Rafael Peset de la Generalitat Valenciana apuesta entonces por una solución
global: regenerar esa administración ineficiente a través de las TIC. Idea
cercana a la expuesta por David Ríos Insua de la Universidad Rey Juan Carlos
que aboga por una transformación de la propia democracia a través de las TIC.
Lo cierto es que a pesar de encuentros como este,
el problema de la participación ciudadana demuestra tener varias facetas y que
deben abordarse de manera global y no intentar parchear los problemas,
arreglándolos de uno en uno. Se necesita una estrategia que vuelva a involucrar
a los ciudadanos en el gobierno de su polis, de la llamada “res publica” y que
pasa necesariamente por la eliminación (y no únicamente reducción) de la brecha
digital en un primer momento.