Cuna
de un gran número de instrumentos y mecanismos democráticos y de participación
ciudadana, Brasil ha impulsado la votación electrónica (presencial) en sus
comicios desde hace de más de 10 años. Para las elecciones del año que viene ha
decidido renovar su equipo.
Así,
para estas elecciones ha decidido sustituir las antiguas urnas por otras más
modernos que reconocen al ciudadano por su huella digital. Se cree que la
medida beneficiará a más de cuatro
millones de ciudadanos. Para eso el
Tribunal Superior Electoral (TST) solicitó al gobierno una partida de 112
millones de dólares para adquirir 100.000 urnas biométricas. Estas urnas
disminuyen aún más el riesgo de fraude y son más económicas para el erario
público.
130 millones de ciudadanos están llamados a votar
en Brasil en el año 2010 y casi todos ellos pueden hacerlo mediante
dispositivos electrónicos. Esta situación contrasta con la situación en Europa
y más concretamente en España. Un país con graves problemas económicos más allá
de la crisis global que nos afecta, es capaz de establecer un sistema de
votación propio del siglo XXI. Sin embargo, el gobierno español es incapaz de
innovar en un campo en el que existen empresas españolas que poseen tecnología punta. Las razones de
este retraso son aún hoy desconocidas. Aquí ni siquiera seguimos el famoso
“efecto Obama” ya que en EEUU si existen este tipo de urnas… Por tanto,
seguiremos votando en nuestras urnas de metacrilato y contando los votos a mano
y uno a uno mientras que el mundo avanza.