Una de las razones por las que se están promoviendo las TIC en política es la de intentar canalizar, y generalizar,
de forma adecuada distintos intentos por posibilitar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones
públicas. Un ejemplo es el de los presupuestos participativos.
Los presupuestos participativos constituyen un intento de permitir a los ciudadanos tomar parte en la toma de
decisiones sobre el empleo de un presupuesto de una administración pública, habitualmente en municipios:
cómo y cuánto del presupuesto puede gastarse en transporte, cultura, educación, desarrollo urbano, salud,...
Constituyen un modelo de asignación de recursos basado en el diálogo y la participación ciudadana,
que se separa del modelo actual predominante, esencialmente representativo, en el que los ciudadanos
de un municipio eligen cada cuatro años sus representantes, los concejales, que, a su vez, discuten
cada año el presupuesto correspondiente, sin que los ciudadanos, prácticamente, puedan influir sobre
la política municipal.
Se trata, en suma, de una nueva propuesta de política municipal que complementa la legítima representación
con la necesaria participación ciudadana. Más aún, la participación en este proceso suele estar gobernada
por una combinación de reglas democráticas de participación directa y representativa. Aunque se mencionan
experiencias anteriores, como las de Kerala, Lajes, Boa Esperanca, Diadema o Vila Velha, la concepción
más conocida, por su longevidad, de presupuestos participativos es la experiencia de Porto Alegre iniciada
en 1989, que se consolidó definitivamente en 1992 y que, desde entonces, se ha venido aplicando anualmente
con cierto éxito. En España, Cabezas de San Juan, Petrer, Rubí, Albacete, Valladolid o Getafe han implantado
o ensayado estas experiencias, que con sus luces y sus sombras, están cambiando la forma de hacer política.
Entre las sombras, echamos de menos un mayor uso de las TIC en este contexto, para que podamos hablar
de presupuestos e-participativos. Hay notables excepciones, como es el caso de Petrer. Pero aún hay mucho
que avanzar en el uso de metodologías de ayuda a la toma de decisiones por grupos combinado con TIC,
en este campo de aplicación. Nuestro sistema PARBUD es un paso en esa dirección. De él hablaremos en un
próximo futuro.