En fecha reciente, el Consejo de Ministros ha aprobado el Proyecto de
Ley de Estatuto de los Ciudadanos en el Exterior.
El Gobierno, ante la dificultad que conlleva el posibilitar el voto en todos los lugares de manera idéntica a la existente en
España, quiere con el Estatuto garantizar al máximo la transparencia y la efectividad del sistema.
Para ello incluye un artículo que, literalmente, dice:
Para facilitar el ejercicio del derecho de voto de los españoles residentes en el exterior, se promoverán las medidas
legales tendentes a homogeneizar los procedimientos electorales de los electores residentes ausentes y se habilitarán
los medios materiales y técnicos precisos que posibiliten la votación en una urna en aquellas elecciones y demarcaciones
consulares donde sea posible, teniendo en cuenta las características de los países de residencia y el número y
distribución de españoles residentes en el país de que se trate.
Hasta el momento, el ejercicio del voto en el extranjero debía realizarse por correo. Los emigrantes con derecho a voto recibían un aval
que debían presentar junto con su voto en el Consulado, desde donde se envían a España. Se ha comentado repetidas veces que es frecuente
que haya gente que hace los trámites por ellos e, incluso, se han mencionado casos de compraventa de avales. Se pretendería,
alternativamente, mantener un censo permanentemente actualizado y poner urnas en los consulados. Un problema que no se resolverá
así es el de la lentitud en recibir los resultados, bien ejemplificado en las última elecciones gallegas. Es curioso que las sospechas que
se levantan con el voto fuera de España, no se tengan con el voto por correo en nuestro territorio,.
¿No podría pasarse directamente a un sistema de voto por Internet, al menos para los españoles en el extranjero? Se ganaría
en eficiencia, se ahorrarían costes y no necesariamente se perdería mucho en seguridad y confianza. En las últimas elecciones
catalanas ya se hicieron algunos ensayos exitosos entre emigrantes que abren una vía a seguir. aunque antes tuviésemos que
cambiar nuestra Ley Electoral.