Enviado el jueves, 25 de mayo de 2006 11:44
Érase una vez un joven catalán, de Manresa que se licenció en Física Teórica en la Universidad Complutense de Madrid en 1988 y obtuvo el doctorado en 1991. Afrontó, como hacen todos, los vericuetos de la ciencia española, y terminó donde llevan esos caminos, a Alemania. Vente a Alemania, Pepe!, ¿se acuerdan de la película?, pues eso.
Por el camino, su currículo le ha llevado a realizar investigaciones en universidades y centros como Harvard, Hamburgo, Oxford, Hannover, Bristol y París, así como en el Centro de Estudios Nucleares de Saclay, la École Normale Superieur (París) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT); es miembro de la Sociedad Max Planck, y desde hace dos años, director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica.
Y de repente, mira! Otro científico español Premio Príncipe de Asturias. Y luego dicen de la Ciencia en España…
Todos sabemos que en los años sesenta gran parte del excedente de mano de obra español (llamarlo paro no era políticamente correcto) se solucionó “enviándolos” a Alemania y a otros países europeos, milagro que algunos se atribuyeron y denominaron “el milagro español” de los años sesenta. Sólo fueron 3 ó 4 los millones de españoles que se fueron “voluntariamente”, y que luego se dedicaron a enviar sus ahorrosa España, para beneplácito de la economía del régimen.
Haciendo una asociación de ideas de todo lo anterior, es inevitable pensar mal, pero bueno, debatir sobre el porqué los mejores investigadores se han ido de nuestro país es algo muy hablado y debatido. No es el sitio adecuado de toda formas, y además sabiendo lo que les ofrecen en otros países por quedarse, y las condiciones con que se encontrarían si se quedaran aquí o volviesen siendo todavía jóvenes, pues no da lugar a mucho debate, solo a aplicación del sentido común.
Las acciones que la Unión Europea lleva a cabo en el área de movilidad, (Eramore, Marie Curie…etc) y que todas las regiones apoyamos, quizás tienen algo que ver con todo esto, quizás es el instrumento de estos países receptores para reclutar las mejores capacidades de los países “donantes”, encima financiado por otros, quizás…
Que fácil es pensar mal…
Eso si, nuestra más sinceras felicidades a este gran científico.