Por Carlos Osorio, Colombia, Aporte al debate sobre el Espacio Iberoamericano del Conocimiento en el marco del Proyecto
Metas Educativas 2021.
Avanzar en la consolidación de un espacio
que contribuya en procesos de articulación y
de intercambio de conocimientos y experiencias conjuntas
entre los diversos países de la región
iberoamericana, constituye una propuesta novedosa y
fundamental en la superación de los problemas
estructurales que aquejan a los sistemas de educación
e investigación de estos países. Se trata
de crear redes que apunten directamente en la construcción
de un espacio iberoamericano de conocimiento, concebido
como un espacio de formación e intercambio de
experiencias, y en donde las universidades tendrán
un protagonismo central para mejorar la investigación
y la innovación en la región.
Pero la idea de red hay que verla en toda su extensión,
es decir, considerar las zonas menos visibles que la
conforman y que tienen un protagonismo latente, tanto
porque hacen parte de los insumos con que la red termina
por conformarse, como por la proyección de sus
resultados. Nos referimos específicamente al
papel que cumple la cadena previa de la educación,
antes de llegar a la educación universitaria;
y de otro lado, al papel mismo de la sociedad civil
en la que actúa la red, al recibir o no sus beneficios,
y al hecho de aportar sus problemas e intereses, al
igual que sus visiones y requerimientos a través
de las diferentes formas de participación pública.
Nuestro comentario en este foro se centrará
en el primero de estos aspectos: en la educación
previa a la formación universitaria. En principio,
los diagnósticos sobre la educación, la
ciencia y la tecnología de la región son
contundentes: los países que tienen los problemas
más graves desde la educación inicial,
la primaria, la secundaria y el bachillerato, son los
que igualmente tienen menor desempeño en los
indicadores de ciencia, tecnología e innovación
en la región. En otras palabras, las capacidades
de investigación e innovación van de la
mano de las capacidades de toda la educación
básica, media y el bachillerato.
La Meta 10 señala que las redes universitarias
y de investigadores deben avanzar en programas conjuntos
de formación de postgrado, en la movilidad de
jóvenes investigadores, en el fortalecimiento
de los docentes universitarios, en el conjunto de programas
de investigación y de estrategias de innovación,
entre otros muchos aspectos, de los cuales el Centro
de Altos Estudios Universitarios creado por la OEI tendrá
mucho que aportar para la coordinación de estos
esfuerzos.
Pero también estas redes deben considerar la
necesidad de proyectarse internamente, al interior de
los propios países, en acciones conjuntas que
contribuyan a la superación de los problemas
estructurales relacionados con la educación básica,
media y el bachillerato. Si bien el conjunto de las
Metas apunta a superar de forma considerable muchos
de estos problemas, habría que señalar
que las redes podrían retroalimentar, bajo nuevas
perspectivas, las soluciones a estos problemas; entre
otras cosas, muchos de ellos son igualmente problemas
de la educación universitaria. Por ejemplo, los
problemas de calidad son comunes a toda la educación,
aunque con matices diferentes según los niveles;
también los problemas de cobertura, especialmente
para la educación secundaria, el bachillerato
y la educación superior; los problemas de deserción
escolar son igualmente muy preocupantes, especialmente
en la secundaria y el nivel universitario, por ejemplo,
sólo el 10% los jóvenes de países
como Colombia, Guatemala, Honduras y Nicaragua, logran
completar la educación secundaria. A ello se
suma el bajo desempeño en las competencias relacionadas
con la comprensión lectora, las ciencias y matemáticas,
como lo confirman las pruebas PISA para el caso del
bachillerato.
¿Pero cómo podrían actuar estas
redes universitarias para la formación de postgrado,
orientadas a la investigación e innovación,
en la solución de uno de los tantos problemas
estructurales de la educación? El documento de
las Metas señala la importancia de promover la
alfabetizacio?n científica y estimular en los
jóvenes la vocación por el estudio de
las ciencias y la tecnología, a la vez que la
independencia de juicio y un sentido de la responsabilidad
crítica. Este hecho es fundamental y en ello
las redes podrían actuar muy activamente a través
de diferentes mecanismos. Uno de tales mecanismos consiste
en acercar más las universidades a la educación
primaria y secundaria. Al respecto, los programas de
comunicación y apropiación de la ciencia,
constituyen un insumo importante. Se trata entonces
de fomentar, al interior de las universidades, la puesta
en marcha de estos programas, de tal forma que entre
sus públicos se cuenten los niños y niñas,
tanto como los jóvenes y padres de familia de
las instituciones escolares. Esta debería ser
una actividad que surja de las universidades para proyectarse
en cada red, como parte de muchas otras acciones para
el mejoramiento de la educación en todos sus
niveles.
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