Como
cada 22 de mayo, desde que en 1992 se firmó el Convenio sobre
Biodiversidad (CBD), enfocado a su conservación y al uso
sostenible de la misma, se celebra este año el Día
Mundial de la Biodiversidad. Es una fecha que puede y debe aprovecharse
para hacer comprender que la pervivencia de los seres humanos está
en serio peligro si continúa el actual proceso de extinción
irreversible de especies, fruto de un crecimiento guiado
por intereses particulares a corto plazo y absolutamente insostenible
en un mundo finito, con graves consecuencias de contaminación,
agotamiento de recursos, etc. Un crecimiento que se ha traducido
en que la especie humana consume ya casi tanta producción
fotosintética primaria de los ecosistemas terrestres como
el conjunto de las otras especies, lo que supone un indudable acoso
a las mismas.
En consecuencia, como señala Folch, el equilibrio de la
biosfera puede derrumbarse si seguimos arrancándole eslabones.
Pero, si bien es verdad que no podemos recuperar las especies ya
desaparecidas, lo esencial es comprender (y hacer comprender) la
necesidad y posibilidad de interrumpir el actual ritmo de destrucción
de la biodiversidad. Y eso es algo a lo que los educadores debemos
contribuir sin demora.
Nos remitimos al tema de acción clave Biodiversidad
y a la web que informa acerca de cómo podemos contribuir
a "la
cuenta atrás 2010", una iniciativa de la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
para frenar drásticamente la pérdida de biodiversidad
antes de 2010, declarado Año Internacional de la Diversidad
Biológica.
Pero no es solamente la biodiversidad la que precisa protección:
como acertadamente se pregunta el escritor libanés Amín
Maalouf, ¿Por qué habríamos de preocuparnos
menos por la diversidad de culturas humanas que por la diversidad
de especies animales o vegetales? Ese deseo nuestro, tan legítimo,
de conservar el entorno natural, ¿no deberíamos extenderlo
también al entorno humano?
Y aunque hubo que esperar casi una década, tras la firma
del Convenio sobre Biodiversidad, para que la comunidad internacional
adoptara, en 2001, la Declaración
Universal sobre la Diversidad Cultural, la Asamblea General
de Naciones Unidas ha proclamado el 21 de mayo "Día
Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo",
mostrando así, con la proximidad de ambas fechas, que la
defensa de la diversidad, biológica y cultural, constituye
un mismo proyecto.
Ha sido necesario para ello superar la desconfianza hacia la diversidad
de lenguas y formas de vida, vista por muchos como un inconveniente,
cuando no como una amenaza: ¿no son, acaso, las particularidades
-se preguntan- las que enfrentan sectariamente a unos grupos con
otros, las causantes del racismo, de las "limpiezas étnicas",
de los genocidios, de los rechazos a los inmigrantes…?
Nos
remitimos al tema de acción clave Diversidad
cultural para la discusión de estos prejuicios, porque
es preciso rechazar contundentemente esa atribución de los
conflictos a la diversidad cultural. Son los intentos de suprimir
la diversidad lo que genera los problemas, cuando se considera que
los otros representan "el mal", la causa de nuestros problemas,
y se busca "la solución" en su desaparición.
O cuando se exalta "lo propio" como lo único bueno,
lo verdadero, y se mira a los otros como infieles a convertir, naturalmente
por la fuerza.
Hoy sabemos, además, que esta diversidad cultural es la
garantía de una enriquecedora pluralidad de respuestas a
los problemas a los que los seres humanos hemos de hacer frente;
por eso ha sido declarada patrimonio de toda la humanidad.
Celebremos, pues, conjuntamente, los días 21 y 22 de mayo
como expresión de la necesaria defensa de la diversidad,
biológica y cultural. Y mostremos su vinculación con
el tratamiento, necesariamente holístico, de la situación
de emergencia planetaria en la que estamos inmersos: defender la
diversidad, luchar contra el cambio climático, contra la
crisis económica o contra la pobreza extrema, promover la
universalización de los derechos humanos, etc., son aspectos
estrechamente vinculados de un mismo proyecto: la construcción
de un futuro sostenible.
Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 37, 18 de mayo de 2009
http://www.oei.es/decada/boletin037.htm