Boletín 35 de la Década de la Educación por la Sostenibilidad
El 30 de Marzo del 2007, en la ciudad de Sydney, 2.2 millones de personas y
2100 negocios apagaron sus luces por una hora. Se iniciaba así la “Hora
de la Tierra”, una iniciativa del WWF (World Wide Found), que se repitió
el 2008 con participación de 50 millones de personas, sumándose
ciudades como Roma, San Francisco, Toronto y que este año ha involucrado
ya a más de 1600 ciudades de 80 países.
Una acción apoyada también por Naciones Unidas: Ban Ki-moon ha
hecho un llamamiento a los ciudadanos del mundo para que nos sumemos a La Hora
del Planeta y exijamos a los líderes políticos acciones decididas
contra el cambio climático. Y anunció que UN también se
sumará a La Hora del Planeta: “En Nueva York, apagaremos las luces
de la sede central de la ONU. Otras delegaciones alrededor del mundo también
se unirán a la campaña”.
La propuesta consiste en apagar la luz el próximo sábado 28 de
marzo durante una hora, de 20h30 a 21h30, hora local de cada país,
“como una demostración de la importancia que los ciudadanos dan al
cambio climático”. Y como una petición a los políticos para que actúen.
Durante esa hora, se promoverán diferentes actividades de
sensibilización sobre el calentamiento global en las que se pretende
implicar a mil millones de personas.
La
acción se plantea como un voto por la Tierra: “apagar las luces es un
voto por la Tierra; dejarlas encendidas es un voto a favor del
calentamiento global” y se aspira a lograr más de 1000 millones de
votos “para presentarlos ante los líderes políticos de 192 países
cuando se reúnan en diciembre de este año, en la próxima conferencia
sobre cambio climático en Copenhague”.
Una votación por la Tierra
exige información reiterada a la ciudadanía, como ocurre en los
procesos electorales, pero la información del día 28 no aparece
suficientemente recogida en los media. Es preciso, por ello, difundir
la iniciativa en los medios de comunicación (TV, radio, prensa..)
utilizando todos los recursos a nuestro alcance, enviando a los
periódicos, por ejemplo, cartas al Director para que incluyan esta
información en sus primeras páginas; y, por supuesto, podemos y debemos
utilizar nuestras redes de contactos por e-mail y teléfonos celulares
con la decidida voluntad de informar acerca de una “votación” que puede
contribuir a que los responsables políticos tomen nota de la necesidad
de actuar decidida y responsablemente en la reunión de Copenhague.
Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 35, 23 de marzo de 2009
http://www.oei.es/decada/boletin035.htm