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miércoles, 23 de agosto de 2006

Un caso sobre energía, combustibles fósiles y sostenibilidad
GRUPO ARGO

El resultado positivo de las prospecciones realizadas llevan a una multinacional a proponer la instalación de una serie de plataformas petrolíferas muy cerca de la costa cantábrica. La propuesta ha creado un intenso debate entre los sectores económicos que apoyan el proyecto y los grupos que se oponen al mismo: principalmente pescadores, ecologistas y empresarios del sector turístico. Las ventajas energéticas e industriales de los hidrocarburos, los peligros medioambientales de su extracción y transporte, las repercusiones para la fauna marina, las alternativas energéticas y las implicaciones sociopolíticas en el entorno inmediato y en la geopolítica mundial, son algunas de las cuestiones que están en el trasfondo de una controversia como la que se plantea con la propuesta de instalar estas plataformas petrolíferas.


Presentación

El modelo de desarrollo social y económico, vigente en los inicios del siglo XXI, establece unas necesidades de consumo de los distintos derivados que se obtienen del petróleo en constante alza. La disponibilidad de esta fuente de energía, en cantidad suficiente para atender su previsible demanda a medio plazo, es uno de los factores que condiciona el precio de este combustible, y a la postre, la estabilidad económica de un país. Y, junto a esto, ha de tenerse en cuenta que las innovaciones tecnológicas que emplean recursos renovables y que buscan ser la opción alternativa al petróleo aún mantienen un claro carácter incipiente, no son en realidad una elección actualmente posible.

Por eso las prospecciones petrolíferas en el mar han adquirido en las últimas décadas una importancia creciente en la estrategia energética de gobiernos y empresas del sector, con el objetivo de localizar nuevos yacimientos de crudo que garanticen el abastecimiento de los mercados. Si bien es cierto que se perfilan como la alternativa al anunciado agotamiento de las reservas actuales de petróleo, no obstante, por el momento, su grado de explotación comercial tiene poca relevancia en el consumo energético mundial. En consecuencia, las iniciativas de búsqueda de oro negro en el fondo del mar se inscriben en la lógica de seguir apostando por preservar un régimen energético basado en los combustibles fósiles.

            La infraestructura tecnológica necesaria para afrontar las tareas de prospección de crudo en el subsuelo marino precisa de una fuerte inversión económica que muy pocos países pueden asumir. La viabilidad real de este tipo de proyectos suele necesitar la concesión de una licencia de explotación de los yacimientos concedida por el organismo gubernamental competente. En este procedimiento se fijan las contraprestaciones, entendidas como previsibles beneficios, que obtendría un determinado gobierno al autorizar el inicio de las actividades de sondeo en el yacimiento y su posterior explotación comercial. De este modo, se mantendría el modelo de desarrollo social y económico, se garantizaría la estabilidad económica del país al establecerse una vía de ingresos que incrementarían los recursos presupuestarios del Estado, se reduciría la posible dependencia exterior del suministro energético, y se diseñaría la implantación de una serie de actividades productivas complementarias a la de la extracción de petróleo.

Los sistemas energéticos se evalúan tanto por su grado de eficacia y rentabilidad, como por su impacto social y medioambiental. La reivindicación de un modelo de desarrollo sostenible tiene muy presente las consecuencias nefastas del actual régimen de explotación de los combustibles fósiles. El uso intensivo de recursos naturales, sin atender a su regeneración, el efecto invernadero y las lluvias ácidas son fenómenos que ilustran los riesgos que en la actualidad están hipotecando el futuro de las próximas generaciones.

La propuesta de una posible instalación de varias plataformas petrolíferas, por parte de una multinacional en la costa del Cantábrico después del hallazgo de una importante bolsa de petróleo, podría ser un buen ejemplo para ver cómo  las repercusiones de las políticas energéticas en el modo de vida de los ciudadanos son mucho más directas y cercanas de lo que en un principio podría parecer. También se pondrían en evidencia los efectos sociales y económicos en  una región que ha experimentado una clara regresión en su actividad productiva tanto minera como industrial, con una clara repercusión demográfica al perder población activa que ha tenido que emigrar a otras comunidades para encontrar un trabajo.

Las autoridades políticas deben afrontar la disyuntiva de aprobar o rechazar un proyecto de explotación petrolífera que en principio cuenta con el respaldo entusiasta de empresarios y sindicatos, que ven en el proyecto la mejor manera de salir de una crisis asfixiante, ya que es innegable que las cuestiones energéticas afectan directamente al empleo y ven la oportunidad de conciliar energía y empleo de calidad; por otro lado,  se encontrarían con la oposición beligerante del sector pesquero, así como de los grupos ecologistas; los primeros verían seriamente afectado su modo de ganarse la vida, temen que la contaminación que producirá dicha instalación terminará no sólo con la pesca como medio de vida (más del 90% de la pesca mundial proviene de las áreas próximas a las costas y es en estas aguas donde la mayor parte de las especies marinas nacen o pasan gran parte de su vida),  sino también con una forma de ver el mundo y con una tradiciones seculares con las que se sienten identificados.

Como es de esperar, la oposición de los grupos ecologistas es inmediata, denunciando por un lado, cómo un sistema energético basado en los combustibles fósiles sólo lleva a tener una dependencia absoluta de los países productores con todas las consecuencias políticas que ello supone y, por otro, la necesidad de ir sustituyendo este sistema energético que ha provocado, además de los conflictos políticos, serios problemas medioambientales (la contaminación atmosférica, creando el efecto invernadero o la contaminación de las aguas de los océanos, influyendo directamente en el calentamiento de la tierra generando un cambio climático). Aún así, las dimensiones globalizadoras de estos problemas citados no deben ocultar  otros factores más cercanos a los propios habitantes de la zona a la hora de rechazar el proyecto.

            Con este planteamiento del problema, la Administración sería quien ha de garantizar que exista un debate abierto, transparente y racional en busca de la mejor solución para todos los afectados, sabiendo que ninguna solución será válida si no es aceptada por la mayoría. Tienen ante si un gran reto: hacer posible que la decisión final sea fruto de la negociación y el consenso entre todos los implicados en esta controversia en cuyo trasfondo se sitúan las implicaciones sociales (políticas, económicas, éticas y estéticas) y culturales de las distintas políticas energéticas.

            Plantear en el aula una controversia simulada a propósito de la instalación de varias plataformas petrolíferas puede ser un buen modo para analizar y comprender las diversas variables presentes en las políticas energéticas. El hecho de que la situación se plantee de modo ficticio permite controlar y equilibrar las posturas a fin de que sea posible poner de manifiesto las diversas razones y elementos técnicos implicados en la controversia. Pero también para mostrar los valores, intereses y motivaciones que se enfrentan entre la apuesta por continuar con un sistema energético dependiente de los combustibles fósiles con la limitación de las reservas y los problemas añadidos de todo tipo, y la de buscar otras formas de suministro energético más respetuosas con el medio ambiente y con las formas de vida tradicionales de cada pueblo.

 

La decisión colectiva sobre la instalación de las plataformas petrolíferas ficticias puede ser un buen modelo para desarrollar análisis y razonamientos que pueden ser transferidos a la comprensión de otros ámbitos en los que las distintas políticas energéticas  pasan por la alteración de los modelos de vida y de organización social establecidos.

Más información:

http://www.oei.es/casoplatafpetroliferas.htm

12:23 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (93)