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domingo, 29 de mayo de 2005

Entrevista a Luis Javier Jaramillo (Codirector del Curso de Especialista Universitario en Estudios Sociales de la Ciencia y la Innovación Tecnológica - OEI-Universidad de Oviedo)

JOSE GALAN - La Jornada (México) 22 de mayo de 2005

Entre 1990 y 2000 las universidades latinoamericanas produjeron una cifra superior a 7 millones de graduados: más de la mitad en ciencias sociales, 16 por ciento en ingenierías, 15 por ciento en el área de medicina, menos de 10 por ciento en humanidades, apenas 5 por ciento en ciencias exactas y naturales y sólo 3 por ciento en carreras de orientación agropecuaria.

El hecho de que en ese periodo se hayan graduado menos de 40 mil estudiantes en las áreas científicamente más duras y poco más de 20 mil en las vinculadas con el agro ,es un grave problema que mina la capacidad latinoamericana para afrontar la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo en el contexto de la sociedad del conocimiento, y limita la posibilidad de expandir su sistema científico y tecnológico, afirma Luis Javier Jaramillo, asesor de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

En una síntesis de los estudios sobre el tema, difundido por la OEI, Jaramillo expuso que en América Latina y el Caribe se invirtieron en investigación y desarrollo poco más de 9 mil millones de dólares en 2000. Más de la mitad regional correspondió a Brasil, seguido por México y Argentina. El promedio de inversión de la región en este rubro en el mismo año fue de .54 por ciento del PIB regional. En otras naciones esa inversión se situó entre 1.5 por ciento y 3 por ciento del producto interno burto (PIB). En su conjunto, América Latina y el Caribe contribuyeron sólo con 1.6 por ciento de la inversión mundial.

En la región, casi dos terceras partes de la inversión en investigación y desarrollo se origina del presupuesto público. Esto contrasta, dice el autor, con los países industrializados, en los que dos terceras partes de la inversión la realizan empresas, en una muestra de dinamismo tecnológico. Además, en el desarrollo experimental se efectúa muy poca inversión, una señal de la débil capacidad de innovación de las empresas. En Estados Unidos, este último rubro alcanza 61 por ciento de la investigación y desarrollo, en tanto que en nuestra región el país que más invertía en 2000 era México, con 25 por ciento del total.

En el caso de la inversión promedio por investigador, la suma fue de 74 mil dólares, menos de la mitad de lo que gastan sus pares en países industrializados, mientras que el total de personas que se dedica a la investigación y el desarrollo es de 128 mil investigadores, es decir, 3 por ciento del total mundial.

El autor destaca las conclusiones de un seminario celebrado en Perú: los indicadores muestran una gran debilidad de la región en ciencia y tecnología, lo que conlleva una implicación política importante, citando al reconocido investigador argentino Mario Albornoz: "la brecha es de tal dimensión que hace inviable cualquier estrategia basada en el supuesto de poder repetir lo que otros países con mayores recursos realizan, y obliga a buscar caminos propios para afrontar los desafíos que surgen del contexto actual". A juicio de Albornoz, los desafíos principales que se desprenden de los indicadores anteriores son: la consolidación de la capacidad científica y tecnológica; el fortalecimiento de la educación superior; poner a la ciencia y a la tecnología al servicio del crecimiento con equidad, y aumentar la inversión pública y privada en investigación y desarrollo.

Para Jaramillo, originario de Colombia, los países del área "seguimos siendo -y hay que decirlo con toda crudeza- asimiladores de tecnologías que vienen de fuera. El reconocimiento de este punto de partida es sano, y hace resurgir como una necesidad de la gestión de la innovación tecnológica el tema de la asimilación".

Sostiene que administrar el cambio tecnológico es un nuevo conocimiento de importancia prioritaria para la región. En los países avanzados tecnológicamente, viene cobrando auge la discusión sobre una ciencia más interactiva. El ambiente le habla a la ciencia y la sociedad busca liderazgo en la producción de ciencia sensible al contexto. "En nuestros medios académicos aún predomina la idea de un modelo lineal. Se cree que primero hay que invertir en ciencia, y ella derramará sus beneficios luego, convirtiéndose automáticamente en innovación", añade. "Esta posición todavía ejerce mucha influencia en el cabildeo (lobby en el original) frente a los organismos nacionales de ciencia y tecnología de la región. Las comunidades científicas están viviendo el cambio de época como una especie de paraíso perdido".

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/may05/050522/021n1pol.php

Nota:

El Informe al que hace mención el Profesor Luis Javier Jaramillo es el libro Globalización, Ciencia y Tecnología

Índice

Libro electrónico Globalización, Ciencia y Tecnología (completo en PDF)

Artículos

Yutronic, Jorge
Ciencia, tecnología e innovación en Chile a las puertas del siglo XXI

Jaramillo, Luis Javier
Ciencia,tecnología y globalización en Iberoamérica. Síntesis y reflexiones (informe de relatoría)

Machado, Fernando
Globalización y políticas de ciencia y tecnología en América Central

Escorsa, Pere
Innovación y competitividad: experiencias en España y Europa en la construcción de sistemas regionales de innovación
 

Marticorena, Benjamín
Ciencia, tecnología e investigación en Perú

Piñón, Francisco
Ciencia y tecnología en América Latina: una posibilidad para el desarrollo

Samper Pizano, Ernesto
Competitividad en la región iberoamericana

Sbragia, Roberto - Kruglianskas, Isak - Andreassi, Tales
O contexto econômico,a articulação institucional e o comportamento tecnológico recente da indústria brasileira

Solleiro, José Luis y Castañón, Rosario
Competitividad y sistemas de innovación los retos para la inserción de México en el contexto global

Albornoz, Mario
Política científica y tecnológica en Argentina


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Igualdad de sexos.

Hablar de igualdad de sexos es referirse a un objetivo contra una realidad de discriminaciones. "Una de las más frecuentas y silenciosas formas de violación de los derechos humanos es la violencia de género", señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). "Éste es un problema universal, pero para comprender mejor los patrones y sus causas, y por lo tanto eliminarlos, conviene partir del conocimiento de las particularidades históricas y socioculturales de cada contexto específico. Por consiguiente, es necesario considerar qué responsabilidades y derechos ciudadanos se les reconocen a las mujeres en cada sociedad, en comparación con los que les reconocen a los hombres, y las pautas de relación que entre ellos se establecen" (http://www.undp.org.ni/genero.php).

La enumeración de discriminaciones que hace el PNUD es interminable: "la pobreza afecta en mayor medida a las mujeres", lo que se relaciona con "su desigualdad en cuanto al acceso a la educación, a los recursos productivos y al control de bienes, así como, en ocasiones, a la desigualdad de derechos en el seno de la familia y de la sociedad". Esa discriminación va más allá de las leyes: "Allí donde los derechos de las mujeres están reconocidos, la pobreza (con el analfabetismo que conlleva) a menudo les impide conocer sus derechos". Por otra parte, en los países industrializados, pese haber logrado, no hace mucho, la igualdad legal de derechos "se sigue concediendo empleos con mayor frecuencia y facilidad a los hombres, el salario es desigual y los papeles en función del sexo son aún discriminatorios".

De hecho, al considerar el Indice de Desarrollo Humano específico de las mujeres, aparece por detrás del general en todos los países del mundo. En el artículo "Missing Women", publicado por Amartya Sen en 1992 en la revista British Medical Journal, así como en trabajos posteriores, se refiere a la excesiva mortalidad y tasas de supervivencia "artificialmente" más bajas de las mujeres en muchas partes del mundo, como un descarnado aspecto muy visible de la desigualdad sexual, con datos inquietantes de infanticidio femenino, despreocupación por la salud y la nutrición de las mujeres, en especial durante la niñez, etc. Cabe recordar a ese respecto que en India, las niñas tienen cuatro veces más posibilidades de estar desnutridas que los niños. El 25% de los hombres en los países en desarrollo padecen anemia a causa de la deficiencia del hierro, mientras que la tasa es del 45% para las mujeres y más del 60% para las embarazadas. Y todas estas discriminaciones, desigualdades por razones de sexo, se deben a los prejuicios culturales en las familias y en las sociedades en general. Y también se manifiesta en la educación. Las injustas oportunidades de instrucción para las chicas conducen a su inseguridad económica: las mujeres representan los dos tercios de las personas analfabetas y los tres quintos de los pobres del planeta. Con menos oportunidades educativas y económicas que los hombres, lógicamente las mujeres tienden a padecer hambre y mayores deficiencias en la nutrición. Se habla por ello de "feminización de la pobreza" (Sen, 2000; Vilches y Gil, 2003).

Y por lo que se refiere al trabajo, las mujeres tienen, en general, jornadas mucho más cargadas. Por poner dos ejemplos, en India las mujeres trabajan 12 horas más a la semana que los hombres y en Nepal 21 horas. Cinco años después de la IV Conferencia Mundial para las mujeres celebrada en Pekín, China, tuvo lugar en Nueva York la conferencia "Mujeres 2000: Igualdad, desarrollo y Paz para el siglo XXI", en una sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas. Se trataba de evaluar el cumplimiento de los compromisos adoptados en Pekín y establecer medidas para seguir avanzando en los derechos humanos de las mujeres. Esa evaluación se concentró en frenar una marcha atrás y tratar de mantener lo consensuado en China, ya que se detectó un incumplimiento de derechos básicos como el derecho a la salud plena, a la educación, a una vida sin violencia...

Mientras, continúa produciéndose un intenso tráfico de mujeres y niñas en muchos países., entre una cuarta parte y la mitad de las mujeres del mundo sufren agresiones de su pareja y siguen ocurriendo hechos como la ablación genital o los "crímenes de honor". Unas agresiones que aumentan en las situaciones de inestabilidad laboral como las que se están viviendo actualmente en todo el mundo, incluidos los países ricos, en los que hay un porcentaje creciente de marginados.

Pero no debemos olvidar que la discriminación hacia la mujer es parte de la discriminación que los "fuertes" ejercen con los "débiles" en defensa de sus privilegios. Unos privilegios que a lo largo de la historia se ha pretendido justificar con "razones" étnicas, de sexo o de mérito; pero hoy sabemos que no tienen fundamento alguno y que generan desequilibrios perjudiciales para todos, aunque algunos sigan pensando que esos desequilibrios constituyen algo natural. Y esas referencias que se hacen al pasado las consideran un apoyo a su punto de vista: "siempre ha habido ricos y pobres y siempre los habrá", "el hombre es superior a la mujer", etc.

La erradicación de la discriminación de las mujeres entronca así con los objetivos de la educación para la sostenibilidad, de la reducción de la pobreza y, en definitiva, de la universalización de los derechos humanos. Así se señala en los objetivos del Milenio: "El tercer objetivo de Desarrollo del Milenio desafía la discriminación contra la mujer y busca asegurar que las niñas, como los niños, tengan el derecho a la escolarización. Los indicadores relacionados con este objetivo buscan medir el progreso hacia la mayor alfabetización de la mujer, hacia la mayor participación y representación de ésta en la política y en la toma de decisiones de los Estados y hacia la mejora de las perspectivas de empleo. Así y con todo, el tema de la igualdad de género no se limita a un solo objetivo sino que se aplica a todos ellos. Sin progreso hacia la igualdad de género y sin la capacitación de la mujer, no se alcanzará ninguno de los objetivos de desarrollo del milenio" (MDG, Naciones Unidas http://www.un.org/millenniumgoals/).

Insistiremos tan solo, para terminar, en que la superación de las discriminaciones de género, la extensión (por supuesto inacabada) de derechos a esa mitad del género humano que constituyen las mujeres, no ha supuesto "acabar con los privilegios de los hombres", como si para que unos ganen otros hayan de perder... El resultado no es ése y hay que afirmarlo con claridad: la extensión de derechos beneficia a todos. Jamás una extensión de derechos a nuevas capas se ha traducido, a medio y largo plazo, en perjuicio de nadie. En cambio los "privilegios", es decir, los desequilibrios, son siempre causa de conflictos destructivos e insostenibles, mientras que los avances hacia la universalización de los derechos se traducen en la potenciación de la creatividad de nuevos colectivos, lo que acaba favoreciendo un desarrollo más armónico y sostenible, beneficioso para todos.

Referencias en este resumen

SEN, A. (2000). Desarrollo y libertad. Barcelona: Planeta.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulos 10 y 11.

Enlaces de interés sobre el tema

Estado Mundial de la Infancia 2004 - Unicef: Recursos de las organizaciones: género y educación
La sustentabilidad y la androginia: la necesidad de nuevas rebeldías y de nuevas utopías.

Educadores para la Sostenibilidad


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