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viernes, 20 de noviembre de 2009

Judit Sutz es coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República y miembro de de la Comisión de Expertos de la OEI

Manuel Crespo (CAEU-OEI-AECID) Pensar la innovación desde una perspectiva que contenga las especificidades económicas y socio-culturales de América Latina: ésa es la propuesta de Judith Sutz para evitar que la medición caiga en la trampa del número aislado. Según la investigadora uruguaya, coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República, medir los avances y los retrocesos de la región en materia de conocimiento significa medir a partir del contexto en el que ella está sumergida. El análisis “desde el Sur”, como ella lo llama, debe asentarse primero en el adentro y después ir hacia el afuera, más allá de las obvias distancias que separan a esta parte del mundo de los países centrales.

Sutz es ingeniera electricista, pero su área de especialidad son las ciencias sociales. Realizó una maestría en Planificación del Desarrollo en la Universidad Central de Venezuela, con mención en Desarrollo Científico y Tecnológico, y también se doctoró en Socio-Economía del Desarrollo en la Universidad de París. Lleva una carrera entera trabajando en indicadores de innovación y a lo largo de esta entrevista mostrará cómo, según su opinión, América Latina debe empezar a buscar la senda del progreso en su propio devenir, sin por eso ignorar los conflictos y las carencias que la aquejan.


Pregunta: En varios de sus artículos, usted ha enfatizado la necesidad de mirar la innovación “desde el Sur”. ¿A qué se refiere exactamente?

Respuesta: Yo creo que se ha prestado una importante atención a esta cuestión, que es muy compleja. Cuando nosotros hicimos la primera encuesta de innovación en el Uruguay, en 1986, ya había literatura que alertaba sobre el posible error de ignorar el contexto. Una cosa es medir la situación de un investigador en un lugar donde todas las condiciones de trabajo están dadas: los últimos equipos, el mejor acceso a la bibliografía, un salario que le permite dedicarse a la investigación de manera integral. Eso no pasa aquí. No se trata exactamente de un problema de conceptualización del contexto respecto de la actividad y de los indicadores que la reflejan. Esta discusión ya tiene años y todavía somos unos cuantos los que peleamos para que se reconozca la diferencia del contexto. El problema es lo que se pierde cuando el contexto se toma en cuenta. Está claro que si uno toma en cuenta el contexto es porque está cuestionando la posibilidad de comparar. Esto es algo que muchos investigadores no están dispuestos a aceptar. Pero la pregunta debería ser: ¿cuál es realmente el interés de perder especificidad para poder comparar a un país latinoamericano con uno de Europa, cuando ya se sabe de antemano que los índices del segundo van a ser muy superiores a los del primero? Hemos sido forzados a privilegiar una comparación trivial en desmedro de un instrumento de medida que nos cuente a nosotros mismos, cómo somos, cómo podemos transformarnos en algo mejor. En ese sentido está orientada esta reivindicación de la mirada “desde el Sur”. Por supuesto que hay varios puntos de homogeneización: inversión directa extranjera, internacionalización de las formas de educación superior, elementos relativos a los posgrados. No estoy diciendo nada que contradiga eso, pero creo que contamos con espacios específicos, relativos a nuestra idiosincrasia, que no están priorizados.

P: En lo concreto, ¿qué componentes vendrían a caracterizar esta mirada?

R: En primer lugar, este concepto surgió asociado a la conceptualización de los sistemas nacionales de innovación. Es razonable pensar que estos sistemas existen en el Norte, pero también es razonable dudar si existen en el Sur. Si presuponemos que sí existen aquí, quizás estemos empezando con el pie izquierdo. En segundo lugar, también hay una gran discusión sobre si existe a fin de cuentas un modelo normativo. Estamos todos de acuerdo en que no hay un modelo ideal, pero también es innegable que hay sistemas nacionales que funcionan mejor que otros. Se debe reivindicar el hecho de que hay taxonomías mejores y peores. Esa normatividad está asociada a un elemento clave que es el factor relacional: cuál es la vinculación de los actores dentro del sistema. También se debe discutir si los sistemas son creados o si surgen naturalmente, si evolucionan o si hay acciones deliberadas que transforman los sistemas. En el caso del Sur, es vital reconocer que el sistema de innovación es un sujeto de la política, algo que en el Norte no está tan subrayado. A partir de ahí empiezan a nacer preguntas más complicadas: ¿Qué es la innovación en este contexto? ¿Qué podemos entender por innovación cuando no se está en la vanguardia mundial? Se debe alcanzar el reconocimiento de algunas categorías de innovación que son muy importantes en nuestro contexto y que tienen que ver con una manera distinta de hacer las cosas. Hay que hacer una reinvención de la innovación para que ésta pueda ser analizada donde la infraestructura no es la mejor, donde los costos son otros. No es un tema de tecnología, sino de conocimiento. No hay soluciones únicas para los problemas. Siempre hay una gama de soluciones posibles que implican combinaciones de elementos diferentes. En las condiciones de borde inherentes al Sur, un gran porcentaje de las soluciones del Norte no sirve. Sin embargo, dentro de nuestro propio contexto podemos encontrar soluciones más idiosincrásicas. Se trata de una historia escondida, socialmente invisible, que está inserta en la cabeza de los ingenieros de planta y de toda la otra gente que innova en condiciones de escasez. Ahí está el corazón de esta mirada “desde el Sur” sobre la innovación. Esta perspectiva nos permitiría abandonar una idea de mercado que nos obliga a endeudarnos para comprar lo que en el Norte se hace en condiciones de abundancia y buscar entre nosotros, a punta de creatividad, soluciones que se ajusten mejor a nuestra realidad, que no está determinada sólo por lo económico, sino que también se extiende a lo cultural y lo infraestructural.

P: ¿Esta perspectiva se aplica a toda América Latina o hay diferencias entre los países?

R: Es muy difícil generalizar, pero considero que esta cuestión de innovar en condiciones de escasez nos es común. Y lo que es más importante: considero que en la región estamos capacitados para hibridizar el conocimiento de punta que viene del Norte y reubicarlo en un contexto distinto. Sería algo así como poner la máxima potencia del instrumento intelectual al servicio de una mirada ligeramente heterodoxa.

P: Los primeros trabajos sobre innovación en Latinoamérica no planteaban esta necesidad de tener en cuenta el contexto, al menos no con el énfasis que usted la plantea. ¿Puede ser que esos primeros estudios calculaban que se daría una evolución que después no se produjo?

R: Seguramente. El planteo de Sábato y Botana, por ejemplo, tenía un carácter descriptivo y sobre todo normativo: teníamos un triángulo con tres vértices relativamente fuertes, algo que después en la práctica no se produjo.* Fallamos en el fortalecimiento de los vínculos. Algo se mejoró, es cierto, pero muchísimo menos de lo que la claridad del diagnóstico hacía presuponer. Esto demuestra que hay una distancia entre las líneas normativas y las dificultades reales para llevar adelante las cosas.

P: ¿Cuál debería ser el rol de los investigadores dentro del proceso inherente a la toma de decisiones en materia de política científica?

R: Yo no sé si ésa es la mejor pregunta. No sé si los investigadores constituyen un actor colectivo que vaya más allá de reaccionar de manera relativamente unida frente a una amenaza concreta. Hasta ahí creo que llegamos, pero me pregunto si es posible hablar de un cuerpo homogéneo, tanto en un sentido general como en cada disciplina específica. Los investigadores se parecen un poco a Tupac Amaru: son tironeados en direcciones distintas y así todos sus esfuerzos se pierden en no terminar deshechos. Por un lado, se les dice que tienen que publicar en revistas de prestigio y eso conlleva costos específicos en materia de tiempo, orientaciones específicas en materia de agenda. Así el mundo científico se vuelve cada vez más autista, mientras que el que se sale de esa norma es expulsado del sistema. Por otro lado, los investigadores tienen que lidiar con el reclamo de ser útiles y se encuentran con que en la región no hay demanda de conocimiento. A fin de cuentas el investigador termina llevando dos vidas distintas: una dentro de la academia globalizada, que hace creer que trabajar en una universidad latinoamericana es lo mismo que estar en Harvard, y otra determinada por la necesidad de ser pertinente a los problemas y las carencias de la realidad. Se le exige excelencia en los dos parámetros, pero la realidad no se lo permite.

P: ¿Los investigadores tienen algo de responsabilidad en todo esto? ¿Hay alguna manera de quebrar el aislamiento?

R: Seguro que hay una responsabilidad, pero se trata de una responsabilidad semejante a la que tenemos todos como miembros de una sociedad. Con respecto al aislamiento, creo que la solidaridad es una condición inherente a muchos investigadores. Me atrevo a decir que el caso del Uruguay es semejante al de otros países de la región, ya que todos provenimos de la matriz de la universidad latinoamericana. Hemos hecho mucho por destruir ese espíritu, pero sin embargo algo queda. Esa masa solidaria opera a pesar de estar totalmente asfixiada por los requerimientos de sobrevida y la falta de convocatoria. Son dos vertientes distintas. La primera se debe al monopolio del sistema de remuneración simbólica de la academia a través de la medición por papers escritos y publicados. Necesitamos de un sistema complementario, que no quiere decir alternativo, para quebrar esa idea de que ser un buen científico significa perpetuarse en un “circulito” de hiper-excelencia que impide hacer cualquier otra cosa. Es preciso un nuevo balance en el sistema de evaluación. La otra vertiente se relaciona con la convocatoria, ya que no hay un afuera que demande conocimiento.

P: Respecto de esto último, usted escribió en alguno de sus artículos que es necesario entender la racionalidad económica de usar el conocimiento.

R: Hay ciertas verdades que todos sabemos que son fundamentales, pero ahí está la esencia del subdesarrollo. No somos subdesarrollados porque no sabemos qué es lo que tenemos que hacer, sino porque aun sabiéndolo no podemos hacerlo. En campos como el conocimiento y la educación, qué duda cabe acerca de cuál es el camino a seguir. Yo creo que ésta es una más de las cuestiones que hacen a las profundidades de la condición subdesarrollada. Para que una empresa empiece a observar el trabajo de los investigadores, primero hay que entender que las instituciones no se vinculan entre sí. Las que se vinculan son las personas. El problema ocurre cuando una empresa no tiene un solo ingeniero, un solo bioquímico, un solo biólogo. Qué capacidad tiene esa empresa para detectar los problemas a futuro o para prever por dónde va la evolución tecnológica. La vinculación con la universidad está determinada en buena medida por la capacidad que tiene la empresa de contar con personal calificado. Esto está comprobado estadísticamente. La pregunta entonces es por qué ese cálculo no se lleva a cabo.
 


* En la década del ’60, Jorge Sábato y Natalio Botana plantearon una relación tripartita para asegurar el desarrollo que estaba compuesta por tres vértices fundamentales: el Estado, la estructura productiva y las instituciones académicas.

Cultura y divulgación científica en la OEI

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Mariano Martín Gordillo da clase en un instituto de Educación Secundaria de Avilés (Asturias), es licenciado en Filosofía y Psicología y miembro de la Comisión de Expertos de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). En la actualidad, una de las tareas que tiene entre manos es un gran proyecto de fomento de la cultura científica entre los jóvenes auspiciado por la OEI y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Cerca de un millar de profesores iberoamericanos participan en la tarea que tiene como fuente de los materiales didácticos a los medios de comunicación: noticias, reportajes, entrevistas… Un banco de documentos periodísticos (divididos en contenedores temáticos) y una propuesta abierta para trabajar con ellos, “para ser usados en las aulas de una manera versátil”, afirma.

La idea de este proyecto es que los profesores tomen todo este material “lo adapten, se lo apropien, lo trabajen y realicen un informe de la experiencia que han tenido con él en sus aulas”. Además, se trata también de “legitimar al profesor innovador” que hasta ahora se ha podido sentir solo o poco respaldado si intentaba introducir cambios que se salieran de las clases convencionales y que ahora ve que cientos de colegas de otros países están haciendo lo mismo. Gracias a estas acciones de comunicación de la ciencia a través de Internet, dispondrán de materiales y prácticas, “es hacer posible una educación 2.0 con pocos requerimientos tecnológicos”, puesto que sólo necesitan una simple conexión a la red para recibir los materiales, pero luego pueden trabajar con ellos como quieran.


En estos momentos, cuando la mayoría de los ciudadanos parece estar de acuerdo en que es necesario mejorar la educación y hasta se habla de pactos de Estado sobre esta materia en España, este experto considera que es fundamental introducir una buena formación científica en los currículos. “En el mismo contexto que la asignatura de Educación para la Ciudadanía, también aparecida recientemente, se trata de formar ciudadanos que sean capaces de entender y tomar parte en las decisiones relacionadas con la ciencia y la tecnología”, asegura. A la hora de “educar ciudadanos” hay que entender “la relación estrecha que tienen la Ciencia y los dilemas del mundo de hoy”, porque incluso las cuestiones éticas están cada vez más relacionadas con el avance científico.

Vocaciones y participación como ciudadanos

Lograr que los alumnos estén bien formados en cuestiones de Ciencia supone fomentar las vocaciones y prepararles para poder tomar decisiones políticas, aunque “estos dos aspectos no están separados”, sino todo lo contrario. “Son dos caras de una misma moneda, no se trata de hacer únicamente una formación científica propedéutica. Mostrar que la ciencia es apasionante la hace atractiva e interesante tanto para quienes se van a dedicar profesionalmente a ella como para los ciudadanos que deberán participar en muchas decisiones relacionadas con la ciencia.

Por eso, Mariano Martín Gordillo considera que hay que empezar a enseñar Ciencia cuanto antes, a edades tempranas. “Es como preguntarnos cuándo enseñar a leer, pues muy pronto, en cuanto se comienza a entender lo que contiene un texto”, pero claro, cada lectura, igual que cada conocimiento científico, tiene su edad y su público.

En cualquier caso, la educación es un proceso lento centrado en los más jóvenes, pero el resto de la sociedad no debe renunciar a tener también una cultura científica, así que, los medios de comunicación han de jugar un papel fundamental en la extensión del conocimiento científico. La responsabilidad no es, por lo tanto, de los profesores, de los políticos ni de los periodistas, sino de todos. “La tentación fácil es pensar que es una tarea de los demás, pero aquí tenemos un ejemplo claro de colaboración, desde las aulas hay que fomentar la cultura científica, pero en nuestro país es evidente que también ha mejorado la información en los medios de comunicación en cantidad y calidad”, afirma el experto.

Para seguir profundizando en esta dirección, son buenas “las iniciativas que promueven espacios escolares con una idea fronteriza del conocimiento”, por ejemplo, en España tenemos la asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, de Bachillerato, en la que se puede innovar aprovechando la buena información científica de los medios de comunicación para introducirla en la dinámica de las clases”.

En este sentido, el experto rechaza la tradicional división que en la educación se ha establecido entre Ciencias y Letras, sobre todo a partir de las enseñanzas medias, así que apuesta por establecer “puentes entre esas dos culturas” y pone como ejemplo la película Ágora, de Alejandro Amenábar, para reivindicar la visión de la época clásica del sabio, científico o filósofo sin hacer distinciones entre tipos de conocimiento. Por eso apuesta por “los contenidos fronterizos, como puede ser la lectura de la prensa en clase”. En ese sentido, “estamos en un tiempo en el que se trabaja más en el territorio de la frontera que en disciplinas separadas, cada vez conozco a más docentes que no se preguntan si lo que están enseñando es de un ámbito o de otro”.

La lengua, lugar de encuentro

Con respecto a otros países, pensando sobre todo en Iberoamérica, que es el ámbito que conoce mejor, Mariano Martín Gordillo asegura que “hay enormes desigualdades, pero no sólo entre países, sino también dentro de un mismo país”, aunque “las condiciones y posibilidades de implantación de las materias son muy diferentes en unos lugares y otros”. A pesar de todo, “tenemos un lugar de encuentro que es la lengua, en realidad dos, español y portugués, ese es un activo muy importante”. Con ella y con las nuevas tecnologías, “ahora sabemos que lo que uno quiere hacer ya lo hace otro a mucha distancia, de manera que le está mostrando el camino”.

En este sentido, el experto destaca también que los modelos pedagógicos son similares en casi todos los países iberoamericanos, de manera que “tanto los éxitos como los fracasos se trasladan”. Además, destaca la oportunidad que supone la propuesta de la OEI denominada Metas Educativas 2021 en el contexto de la celebración de los Bicentenarios de las independencias latinoamericanas. “Es ilusionante crear redes de futuro y ahora la tecnología nos lo va a facilitar”, agrega.

Ante todo, optimismo. “El problema era que estábamos aislados, pero ahora, con la fuerza de la lengua e internet, que es un activo impresionante, podemos hacer lo que hace 15 años era impensable”.

Más información Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un nuevo informe del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad. El Observatorio es una programa estable del Centro de Altos Estudios Universitarios, creado por decisión del Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación para ser el lugar desde el que la OEI apoya la construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento. Desde el Observatorio se realizan estudios e informes que permiten dar seguimiento y plantear estrategias para el EIC.

Este informe, elaborado a requerimiento del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia y la Tecnología del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI, ofrece un análisis de la situación actual y tendencias de la I+D en biotecnología en el marco del espacio iberoamericano del conocimiento y su inserción en las corrientes de investigación mundiales. Para ello se ha recuperado y analizado la información contenida en bases de datos de publicaciones científicas y de patentes de invención, bajo la supervisión y el asesoramiento de expertos regionales en este campo. Se trata de un estudio de metodología similar al publicado por este mismo equipo en 2008 sobre el campo de la nanotecnología, permitiendo así miradas comparables a dos disciplinas de creciente importancia.


Entre las evidencias obtenidas se destaca el crecimiento de la producción de conocimiento en biotecnología, medida a través de publicaciones científicas, dentro del espacio iberoamericano del conocimiento. Se observan, sin embargo, patrones de desarrollo muy desigual entre los países de la región, entre los que España y Brasil muestran un marcado liderazgo. Resulta más alentador el creciente proceso de integración regional, observado en la firma conjunta de artículos científicos, que puede convertirse en un mecanismo para garantizar la masa crítica necesaria para el desarrollo de la biotecnología en la mayoría de los países iberoamericanos.

La desigualdad en los niveles de desarrollo se observan aún con mayor claridad en la titularidad de patentes, donde la distancia entre España y el resto de los países de la región es abismal. Algunas evidencias detectadas en el análisis temporal y de titularidad de las patentes en biotecnología señalan una marcada debilidad del sector privado en la región, que dificulta la transferencia de la investigación científica hacia la industrial.

El trabajo ofrece, en primer lugar, un panorama de los potenciales de la biotecnología en sus diferentes campos de investigación y aplicación industrial, dando cuenta de la situación actual a nivel mundial y dentro de iberoamérica en particular. Luego se presentan datos de la producción científica biotecnológica, medida a través de publicaciones científicas, tanto a nivel mundial como regional. El análisis incluye las dinámicas de la colaboración internacional, la estructura temática de la investigación en este campo y su mapa institucional regional.

Posteriormente, se ofrecen detalles de las tendencias en el desarrollo y la aplicación industrial de las biotecnologías, sobre la base del análisis de patentes. Una vez más, el enfoque se centra en Iberoamérica, pero sin dejar de lado las tendencias globales. El estudio incluye la evolución total del patentamiento, la relación entre los titulares y los inventores en diferentes casos estudiados, los campos de aplicación tecnológica implicados y las interrelaciones entre ellos, así como las principales articulaciones institucionales presentes en materia de desarrollo tecnológico en este campo.

Acceder al Informe

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martes, 03 de noviembre de 2009

La propuesta Metas 2021: la educación

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), el Ministerio de Educación de la Nación Argentina y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocan al Congreso Iberoamericano de Educación: Metas 2021 a celebrarse en Buenos Aires (Argentina) entre los días 13 y 15 de septiembre de 2010.

El Congreso Iberoamericano de Educación tiene como objetivo principal discutir y concretar los objetivos, metas indicadores, programas de acción compartidos y mecanismos de seguimiento y evaluación de la propuesta "Metas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios".
Ya son más de 400 los inscritos.
Uno de los ejes será el del Espacio Iberoamericano del Conocimiento

El Congreso se desarrollará mediante conferencias generales, mesas redondas, sesiones de comunicaciones y presentación de póster.

Se estructura de forma provisional mediante las siguientes secciones.

  • Metas Educativas 2021
  • Políticas de equidad
  • TIC y educación
  • Educación Inicial e Infancia
  • Fomento de la Lectura
  • Educación Técnico Profesional
  • Evaluación de la Educación
  • Educación Artística
  • Educación par al ciudadanía
  • Educación intercultural y bilingüe
  • Docentes
  • Educación inclusiva
  • Alfabetización y Educación de adultos
  • Inversión y cooperación
  • Competencias básicas
  • Acceso y permanencia en una educación de calidad
  • Mujer y educación
  • Espacio Iberoamericano del Conocimiento

Estas secciones pueden ser tanto ampliadas como subdivididas en función de los criterios que considere el Comité Científico.

Más información

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Carmelo Polino.Centro Redes, Argentina.

Decir que la educación media atraviesa una profunda crisis material y de sentido se fue transformando en un triste tópico que, al igual que sucede con otros que se despliegan a diario en las pantallas de televisión, como el delito y la violencia urbana, terminamos por aceptar resignados, perdiendo de vista el dramático significado que lleva implícito una afirmación como ésta. Sin embargo, basta revisar un poco la situación educativa en América Latina –o escuchar a sus principales actores- para darse cuenta de que la desidia con que aceptamos que la crisis sea un estado permanente indica, como mínimo, que tenemos una actitud temeraria frente al futuro. El sistema educativo, que en su momento fundacional fue concebido como un paradigma de integración y movilidad social, presenta hoy muchos lados oscuros. Los diagnósticos existentes para la región revelan con números e interpretaciones aciagas el rumbo incierto de la educación media.


La escuela secundaria está en una encrucijada: enfrenta crisis de infraestructuras, de identidad, de autoridad pedagógica y de formación y actualización docente. A ello debe sumársele la debilidad de los estados para intervenir, las profundas desigualdades entre la escuela pública y privada (sobre todo muy acentuadas en algunos países), tanto como temas relativos a deserción y exclusión que responden a problemas sociales de amplio calado que impactan en la escuela de formas concretas. No es casual que los profesores constaten –y haya un acuerdo amplio al respecto- que los estudiantes sufren déficits de atención, están “un poco a la deriva”, desmotivados o faltos de expectativas. Por un lado, la pobreza y extrema pobreza de muchísimas familias supone, objetivamente, que muchos jóvenes tienen el futuro hipotecado: con datos de 2005, la CEPAL estimaba que cuatro de cada diez habitantes de América Latina son pobres, lo que representa alrededor de 213 millones de personas. Por otro lado, aun en las clases media y media altas estos fenómenos son observables. Emilio Tenti Fanfani (2008) está en lo cierto cuando dice que asistimos a la masificación de la escuela media pero en un contexto de exclusión social y cultural.  

Uno de los puntos especialmente sensibles para el tema de la formación científica y, desde luego, para las políticas de promoción de las vocaciones en ciencias, es el problema de la insuficiente calidad de la formación que brinda hoy la escuela media. En el documento de las Metas 2021 (A. Marchesi, 2009), se plantea al respecto que entre los principales retos están la falta de competitividad de las escuelas públicas, las dificultades de un currículo atractivo y los magros resultados de desempeño académico que tienen los alumnos en la región, comparados con los jóvenes de los países desarrollados. Evaluaciones de rendimiento como SERCE (UNESCO-OREALC) y PISA (OCDE) marcan la distancia que hay entre los países latinoamericanos -especialmente- y los países desarrollados.

Si apelar a las cifras es de especial relevancia para las políticas de evaluación educativa, también es importante observar qué pasa en el contexto pedagógico de las aulas, donde se da la interacción diaria entre profesores y estudiantes. Por un lado, disponemos de algunos indicios parciales para afirmar que una parte importante de los adolescentes, por ejemplo, señala que las materias científicas los aburren o son difíciles de comprender, o bien que no creen que les hayan aumentado su apreciación por la naturaleza u ofrezcan soluciones o mejoras en su vida diaria. Estos datos provienen de una encuesta aplicada a una muestra representativa de estudiantes de Buenos Aires y São Paulo, y son parte de una investigación en curso del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la OEI, donde participan también jóvenes de Asunción, Bogotá, Lima, Lisboa, Madrid, Montevideo y Santiago de Chile.

 

Por otro lado, los profesores también reconocen limitaciones que afectan a la calidad. En el caso concreto de Buenos Aires, otra investigación en curso del Observatorio indica, preliminarmente, que los docentes están preocupados porque tienen que dedicar una parte importante del tiempo de clase a contener a sus alumnos (sea por problemas de conducta o de desamparo familiar); que los programas se cumplen cada vez menos, porque no hay tiempo para agotarlos; que las huelgas desdibujan la planificación docente; que los estudiantes tienen déficits de atención importantes; que les cuesta relacionar contenidos de una materia con otra, o encontrarle sentido y utilidad concreta a lo que están viendo en clases; y que tampoco tienen un acompañamiento en el núcleo familiar que les sirva de sostén y aliciente. La sensación generalizada es que las cosas se han nivelado hacia abajo. La pregunta que resta es: ¿en qué medida esto representa una pintura extensible a la realidad argentina? y, a su vez, ¿cuánto de esta problemática se observa, con sus lógicos matices, en otros países de la región latinoamericana?

Con estos indicios, sin embargo, no cuesta comprender las tremendas dificultades que enfrenta el segmento de estudiantes que puede permitirse seguir estudios superiores cuando egresa de la escuela. Incluso los jóvenes que provienen de familias con cierto capital (simbólico y material), llegan a la conclusión de que la escuela media no los preparó suficientemente bien para estudiar en una universidad. Y no se trata únicamente de conocimientos (que es un problema de por sí de una considerable magnitud), sino también de habilidades y disposiciones para enfrentarse a la vida universitaria. Hay allí un desfase importante, ya mencionado por muchos especialistas, pero que parece acrecentarse en la medida en que la crisis educativa se profundiza. Y éste es el telón de fondo sobre el cual hay que proyectar algunos de los temas que conciernen a la promoción de las vocaciones científicas entre los adolescentes, adoptando criterios socialmente inclusivos. Sin duda, más allá de que es necesario que un país tenga virtudes institucionales que hagan atractiva la profesión científica para los jóvenes, no podemos dejar de reconocer que la formación en ciencias e ingenierías está en buena medida atada a la suerte que corra la educación media, hoy en un cono de sombras.  Para que haya científicos, ingenieros y ciudadanos con buena formación de base tiene que haber al mismo tiempo una demanda social concreta.

¿Cuáles son, entonces, nuestras demandas?

Bibliografía:

CEPAL (2005): Panorama social de América Latina – 2005, Santiago de Chile, Naciones Unidas.

Marchesi, A. (2009): Las Metas Educativas 2021. Un proyecto iberoamericano para transformar la educación en la década de los bicentenarios. Documento básico, Buenos Aires, Santillana.

Tenti Fanfani, E. (2008): “La enseñanza media hoy: masificación con exclusión social y cultural”, en G. Tiramonti, N. Montes (comps.), La escuela media en debate, Buenos Aires, Manantial.

Participar en el foro de la Revista CTS

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lunes, 26 de octubre de 2009

La Organización de Estados iberoamericanos para la Educación,  la Ciencia y la Cultura (OEI),  en el marco de la Carta Cultural Iberoamericana desea contribuir  a la  construcción  de  un espacio cultural iberoamericano favoreciendo  el desplazamiento de los actores y agentes culturales con el fin de generar lazos de proximidad y un conocimiento mutuo.

Para ello, se impulsa una nueva convocatoria de ayudas  a la  movilidad para creadores, gestores, promotores y profesionales iberoamericanos de la cultura que quieran enriquecer su trabajo mediante el conocimiento de otros contextos profesionales que permitan el intercambio en los distintos ámbitos culturales de iberoamérica


Este proyecto quiere contribuir a estimular la construcción de una cultura de paz, centrada en el intercambio, en el dialogo intercultural y la cooperación, buscando un mejor conocimiento de la realidad cultural iberoamericana. De esta manera se potenciará la puesta en marcha de proyectos conjuntos. También se busca  estimular la realización de actuaciones que puedan  replicarse en espacios diversos incorporando miradas distintas a problemas comunes.

La convocatoria quiere destacar que la Diversidad es una condición fundamental para la existencia humana y que sus expresiones y el conocimiento de las mismas constituyen un valioso factor para el avance y el bienestar de las comunidades en general. Por ello creemos que la Diversidad debe ser aceptada, adoptada, disfrutada y difundida en forma permanente.

Para la puesta en marcha de esta convocatoria la OEI cuenta desde el inicio con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Bases y formularios

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Las personas de todo el mundo cada vez somos más dependientes de un menor número de grandes empresas globales, los estados pierden poder al mismo ritmo que las grandes corporaciones lo ganan, la globalización ha generado un nuevo contexto que requiere una redefinición de las reglas de juego para la sociedad global del siglo XXI. Tras más de dos años de trabajo, el Observatorio de RSC estrena el 27 de octubre el documental “No a la venta” en el cine Golem Madrid a las 20:20, c/ Martín de los Heros 14.

Para asistir al estreno es imprescindible inscribirse, mandando un mail con el nombre y apellidos a noalaventa@observatoriorsc.org


Ver trailer

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sábado, 17 de octubre de 2009

Marta de la Cuesta Canal UNED.
Hoy 17 de octubre de 2009 se celebra en todo el mundo el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
Desde este espacio queremos promover la difusión de este documental de la Unversidad Nacional de Educación a Distancia, UNED.
El documental reflexiona sobre el efecto que la crisis económica en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
.



También hay que hablar de pobreza.
Programa de televisión. Fecha de emisión: 09-10-2009
Duración: 21’ 54’’

Un año después de la quiebra de Lehman Brothers y mientras en buena parte del mundo sólo se habla de ayudas al sector financiero y de medidas de estímulo para enfrentar la crisis, muchos países en desarrollo han entrado en una situación de alta vulnerabilidad económica, con el consiguiente aumento de la pobreza y la desigualdad. Riesgo al que no son ajenos los países emergentes y los países más ricos.

La crisis de los alimentos arrojó entre los años 2006 y 2008 a millones de personas a la pobreza extrema. La crisis financiera sumirá en la pobreza, sólo en 2009, entre 55 y 90 millones más de personas. Sobre todo mujeres y niños. Son datos del último "Informe sobre Seguimiento Mundial de los Objetivos de Desarrollo del Milenio" publicado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El Informe deja claro que la recesión económica persiste en los sectores reales, y que su impacto en los países menos desarrollados frenará los avances en la lucha contra la pobreza, el hambre, el analfabetismo y las enfermedades. La ONU ha hecho un llamamiento urgente al mundo rico. Aunque no esté de moda hablar de pobreza y de desigualdad, éste sigue siendo el gran problema de la sociedad del siglo XXI.
Una propuesta de Marta de la Cuesta González.
Intervienen:
Juan Gimeno Ullastres, Rector UNED, Patrono de Economistas sin Fronteras; Rosa Elcarte López, Directora de Cooperación Sectorial y Multilateral (AECID); Marta de la Cuesta González, Coordinadora Master UNED- JAUME I "Sostenibilidad y RSC"; Pablo Martínez Osés, Coordinador de la Plataforma 2015 y más; Eduardo Sánchez Jacob, Presidente de la Coordinadora de ONGD-España; Cristina Ruza Paz-Curbera, Profesora de Economía Aplicada (UNED).

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viernes, 09 de octubre de 2009

Elena Castro Martínez. INGENIO (CSIC-UPV). Valencia, España y miembro de la Comisión de Expertos de la OEI

Este verano me llegó la invitación a un curso de verano de la Universidad de Lisboa, dirigido a emprendedores, investigadores y técnicos de transferencia de universidades y organismos de investigación con un título muy llamativo: “A walk on the wild side of knowledge transfer”.  Tarareando mentalmente la canción de Lou Reed leí el programa, tan creativo como su título, y vi que en él se abordaban los aspectos más difíciles de las negociaciones sobre licencia de títulos de propiedad industrial y sobre la creación de empresas innovadoras. Recordé experiencias personales en situaciones como las que allí se describían y, sin duda, varios de los adjetivos y sustantivos utilizados (oscuro, difícil, problema, obstáculo, ataque, truco sucio) habían pasado por mi mente en tales momentos. El programa me pareció interesante y bien enfocado, pero parcial, pues sólo trataba sobre una parte de los conocimientos y de las formas de transferencia de conocimiento que pueden darse: las relacionadas con los conocimientos que pierden “valor de mercado” cuando son compartidos.  Este es el caso de muchos nuevos productos y procesos industriales que si no se protegen mediante los títulos de propiedad disponibles (patentes, variedades vegetales, propiedad intelectual) es muy probable que nunca sean utilizados. Las empresas que estarían dispuestas a  producirlos sólo lo harán en caso de disponer de un número de años suficiente para hacerlo en exclusiva, ya que su puesta en el mercado exige desembolsos cuantiosos en las etapas de desarrollo e industrialización, y nadie haría este esfuerzo si cualquiera de sus competidores también lo puede producir. Esto pasa con los productos farmacéuticos, que han de pasar muchas etapas costosísimas y de alto riesgo antes de que las autoridades sanitarias de los países permitan su comercialización


A mi modo de ver, existe otro “lado” de la transferencia de conocimiento que he llamado el “lado suave” porque, sin estar exento de dificultades, en él no se dan las situaciones antes descritas. Me refiero aquí a los nuevos conocimientos que, al contrario de los anteriores, no pierden valor “socioeconómico” por el hecho de estar al alcance de cualquiera. En realidad, es el usuario el que les da el “valor” al incorporarlos a sus productos o servicios. Muchos de los conocimientos generados en nuestras universidades pertenecen a este grupo: los que surgen de la investigación en ciencias sociales y humanas, la mayoría de los obtenidos por los investigadores que trabajan en ecología, muchos de los que resultan de la investigación en medicina y veterinaria como los métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico del cuerpo humano o animal. En definitiva, gran parte de los que se obtienen en todas las áreas del saber, que no cumplen los requisitos para ser protegidos, pero pueden tener una gran utilidad social o económica.

¿A qué tipo de conocimientos o formas de conocimiento me refiero? Pues a los conocimientos, específicos o generales, acumulados tras muchos años de investigación y experiencia que pueden ser incorporados como contenidos en diversos ámbitos, tales como productos educativos o culturales de diversa índole (edición de materiales educativos, culturales o recreativos, exposiciones, montajes audiovisuales o teatrales, etc.), en informes técnicos útiles para el diseño y evaluación de políticas públicas o de entidades diversas (estudios de impacto arqueológico), para sustentar decisiones políticas o para legitimarlas. También son muy interesantes las metodologías analíticas y técnicas instrumentales de análisis e investigación que facilitan el manejo e interpretación de datos y en muchas instituciones poseen bienes, tales como libros, colecciones (mapas, repertorios musicales, incunables, fotografías), instrumentos científicos,  piezas del patrimonio histórico y artístico cuya utilización o reproducción puede tener un valor socioeconómico importante, puesto que, en algunos casos, se trata de piezas únicas o de difícil acceso.

El “lado suave” de la transferencia de conocimientos presenta otro tipo de dificultades y, aunque no lo parezca, probablemente es más difícil de llevar a cabo que el “lado salvaje”, porque sus potenciales usuarios ni siquiera son a veces conscientes de que necesitan esos nuevos conocimientos, de forma que los beneficios son mucho más difíciles de identificar y valorar, tanto para los implicados como para quienes deben financiar las relaciones. 

Los retos son, por tanto,  apasionantes. Quienes se ocupen de fomentar y gestionar la transferencia de conocimientos en el “lado suave” deberán dedicar sus esfuerzos a impulsar y facilitar las relaciones entre los grupos de investigación y los potenciales usuarios de sus conocimientos, que, en muchos casos, se ignoran o están muy lejanos o desconectados. En el proceso de concreción de las relaciones las dificultades estarán probablemente centradas en encontrar recursos para financiar las iniciativas conjuntas. Muchos de estos usuarios son empresas culturales, administraciones públicas de distinto nivel, comunidades, asociaciones, etc., que no siempre poseen recursos para financiar el proceso de adopción de los conocimientos. Eso significa que será necesario invitar a participar en estos procesos a otros actores y tratar de que se impliquen y contribuyan con sus apoyos a favorecer la adopción de nuevos conocimientos por parte de estos agentes sociales que al igual que las industrias, necesitan nuevos conocimientos para desarrollar mejor su papel social. ¡Ardua e inmensa tarea que aún está, en  gran medida, por desarrollar!

Sección Opinión del Proyecto de Divulgación y Cultura Científica de la OEI. Desarrollado con el apoyo de la AECID

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Hernán Edgardo Sala y Débora Voiezki

Este texto ha obtenido Mención de honor de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica

Juan de Garay en 1580 al fundar la Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, actualmente, la Ciudad de Buenos Aires, cumplía con los pedidos expresos del Rey Carlos V, que las calles y caminos más importantes desembocaran en la plaza principal de la  ciudad. Estas y otras instrucciones reales tenían un objetivo preciso: conservar el aire de la ciudad limpio y libre de enfermedades. De no haber existido esta consideración inicial hace más de cinco siglos, la calidad el aire de la ciudad estaría muy por debajo de los valores actuales.

La Ciudad de Buenos Aires se ubica en una zona templada húmeda con una estacionalidad bien definida. Está sujeta a la influencia de los vientos húmedos del Atlántico Sur y de los vientos locales con diferentes características. Su relieve llano permite, por ejemplo, la entrada de vientos frescos del suroeste, de masas de aire polar en época invernal y de masas de aire cálidas provenientes del norte del país, predominantes en época estival.


Los vientos provenientes del Río de La Plata, fundamentalmente del sudeste, realizan al menos dos importantes servicios ambientales a la ciudad: diluyen y dispersan los agentes contaminantes del aire y, además, refrescan la zona costera urbana durante los veranos. Sin embargo, cuando estos vientos se intensifican aparece lo que se conoce como localmente como sudestada. Estos vientos pueden reforzar el efecto de las mareas e impedir, durante algunas horas, que el Río de La Plata descargue sus aguas en el océano Atlántico; ocasionando inundaciones en las áreas bajas de la ciudad y del conurbano bonaerense. El viento del suroeste o Pampero produce el efecto contrario: aleja el agua de la costa, ocasionando, a veces, problemas en las tomas de agua que abastecen la ciudad.

En sus orígenes, el Río de la Plata bañaba las bases de las barrancas de la ciudad. Con el tiempo, estas zonas bajas pertenecientes a la planicie de inundación, luego consideradas como áreas “ganadas” al río, fueron poblándose y urbanizándose de manera intensiva.

La llanura sedimentaria de escasa pendiente en donde se fundó la ciudad, estaba surcada por pequeños arroyos que desembocaban en el Río de la Plata. Hoy, casi todos ellos se encuentra entubados y corren por debajo de las calles de la ciudad.  El Riachuelo, que marca el límite sur de la misma, si bien no ha sido entubado, presenta un alto grado de contaminación, proveniente en gran medida de curtiembres y frigoríficos locales.

En cuanto a la vegetación autóctona, la selva ribereña en la costa y los pastizales en la llanura, ha desaparecido casi por completo. En un comienzo fue reemplazada por sistemas agrícola-ganaderos que más tarde fueron completamente urbanizados. La concomitante impermeabilización de los suelos fue dificultando la absorción de las precipitaciones, aumentando cada vez más la escorrentía superficial y acrecentando el riesgo de inundaciones.

Como tantas otras ciudades costeras, Buenos Aires es vulnerable al cambio climático. En la escala regional, por ejemplo,  se estima que podría ocurrir una merma del caudal en la Cuenca Del Plata debido al aumento de la temperatura media (previsto en 2º C para los próximos 50 años según el IPCC) y un consecuente aumento en la evaporación en toda la región. Esto produciría un incremento en la concentración de contaminantes en el agua, dificultando así la provisión de agua potable. Por otra parte, significaría una menor disponibilidad de agua para uso industrial y comercial. De ocurrir estos hechos, habrá una incidencia en el costo de vida, afectando más seriamente a la población que se encuentra en situación de pobreza, que en 2005, según cifras oficiales, representaba el 15% de la población de la ciudad.

Si además de acrecentarse el efecto invernadero, que hasta el momento es la hipótesis más aceptada, se sigue dando un crecimiento en la densidad y la extensión del área urbana, la cual es otra hipótesis que goza de bastante consenso, es factible que adquieran mayor gravedad las denominadas islas de calor, como ya sucede en San Pablo, Brasil. Lo anterior, en consonancia con el predominio del viento norte en verano posibilitará el desarrollo de olas de calor más intensas y frecuentes. Esto traerá aparejado golpes de calor, mayor consumo de agua y electricidad debido a la exposición prolongada a elevadas temperaturas.

Los sectores sociales medios y altos podrán ir adaptándose con un costo creciente a las nuevas condiciones. No obstante, los sectores más humildes, con necesidades básicas insatisfechas, son y serán los más vulnerables, conjuntamente con ciertos grupos erarios, tales como niños y ancianos.

El incremento de las temperaturas a nivel regional ya está generando un impacto sanitario en la ciudad, incluyendo aumentos en las enfermedades transmitidas por vectores que modifican o extienden su rango geográfico, como ser malaria, dengue, fiebre amarilla, etc. Por desgracia, algunas de estas enfermedades van ganando protagonismo dentro de la propia ciudad año tras año.

Actualmente, las precipitaciones son más intensas, entendiéndose por ello que precipita mayor cantidad de agua en un determinado intervalo de tiempo. Esto, sumado al granizo, hace que el sistema de desagües de la ciudad se sature ocasionando graves inundaciones. Los asentamientos informales donde existen problemas de hacinamiento y donde los servicios son precarios o inexistentes, tanto dentro como alrededor de la ciudad, son los más expuestos a esta problemática. Los mismos exigen un plan de obras urgente que lleve a niveles de dignidad la calidad de vida de sus habitantes.

En el barrio de La Boca se puso en marcha un Plan Hidráulico que desde 1998 ha brindado buenos resultados para la zona. Sin embargo, aún restan muchos aspectos y sectores que atender.   

Los seguros de la propiedad son muy sensibles a los eventos extremos provocados por el cambio climático ya que puede provocar aumentos significativos en las pólizas o, simplemente, la cancelación de las mismas.

Si tal como afirma el IPCC, continúa aumentando el nivel medio del mar debido al derretimiento de hielos, que ya ocurre a escala casi global. Es de esperar que aquellas zonas que históricamente han sufrido inundaciones alcancen una situación aún más comprometida; en particular, prácticamente la totalidad de la franja de la ciudad que linda con el Río de la Plata y el Riachuelo.

Habrá que tomar medidas de prevención y mitigación para enfrentar las modificaciones climáticas que se están produciendo y vivenciando. Se deberán considerar variables sociales, ecológicas, económicas y políticas, algunas en el propio ámbito de la ciudad pero otras en ámbitos más amplios, ajustando debidamente las decisiones ante los eventuales emergentes.

La difusión, educación y concientización acerca de estos problemas sociales y ambientales, conjuntamente con una mayor participación ciudadana y una planificación a mediano y largo plazo, harán posible una mejor adaptación al cambio climático.

http://www.oei.es/ideasymiradas/index.html

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martes, 06 de octubre de 2009

 Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 42

El 26 de septiembre de 2009, World Wide Views on Global Warming (WWViews) dio la oportunidad, a un amplio espectro de ciudadanos y ciudadanas del mundo entero, de definir y comunicar su posición con relación a temas que son fundamentales para las negociaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que tendrá lugar en Copenhague el próximo mes de diciembre.

La idea de este proyecto ha sido dar, a un elevado número de ciudadanas y ciudadanos de diversos países, la ocasión de una reflexión y deliberación colectiva sobre algunas cuestiones clave para la futura política climática y mostrar así que los procesos políticos de toma de decisiones se benefician a escala global cuando participa la ciudadanía. De este modo, el 26 de septiembre de 2009 los socios de WWViews han sido anfitriones de las de liberaciones del mundo entero, elaborando recomendaciones capaces de influir así en las negociaciones de Copenhague y en el futuro de la política climática global.

En cada una de las 44 ciudades participantes (de 38 países en total, entre ellos los iberoamericanos Bolivia, Brasil, Chile, España y Uruguay), cien ciudadanos elegidos para representar la diversidad demográfica de su región se han reunido para dedicarse a un diálogo estructurado en torno a un conjunto idéntico de preguntas que intentan reflejar las polémicas más importantes que constituyen el núcleo de las negociaciones de la COP 15.

En http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article636 pueden consultarse los resultados de estas deliberaciones y las principales recomendaciones realizadas a los líderes mundiales y a los participantes en la COP 15. Destacaremos que más del 90% de los participantes considera urgente que en la Conferencia de Copenhague los líderes mundiales lleguen a un acuerdo ambicioso y de largo plazo para frenar el cambio climático.


La consulta española, realizada en Gijón, fue organizada por la Unidad de Investigación en Cultura Científica del CIEMAT (Ministerio de Ciencia e Innovación), el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (Universidad de Salamanca) y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

En ese contexto la OEI, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocó el Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica” que ha contado con dos categorías: fotografía y artículos breves de divulgación de calidad. Puede accederse a las obras premiadas en http://www.oei.es/ideasymiradas/.

Hemos de saludar estas iniciativas, que persiguen presionar fundamentadamente a los líderes mundiales para el logro de un acuerdo en Copenhague que evite la creciente degradación del clima. Una presión a la que, recordemos, todos podemos contribuir adhiriéndonos y promoviendo la adhesión a la campaña de Naciones Unidas “Seal the Deal” (www.sealthedeal2009.org/) y apoyando la campaña “TckTckTck, Cuenta atrás, camino a Copenhague” (tcktcktck.org/), lanzada conjuntamente por numerosas organizaciones de ámbito internacional como, entre otras, Greenpeace, WWF, Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Union of Concerned Scientists, etc., etc. El logro de un buen acuerdo en Copenhague exige esta creciente presión ciudadana de aquí a la celebración de la Conferencia. Todos estamos convocados.

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lunes, 05 de octubre de 2009

Martha Guillermina González Escobar

Este texto ha obtenido Accésit de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica

Acceder a PremiosJunio de 1961.- Los chiquillos del Barrio de San Antonio situado en la ciudad occidental mexicana de Guadalajara en el Estado de Jalisco, íbamos, cada año el 13 de junio al “castillo” de fuegos artificiales  y la vendimia de dulces: manzanas envueltas en una gruesa capa de caramelo y los agritos, caramelos macizos con sabor ácido y  los churros fritos en aceite y las hojuelas de papas saladas y fritas en aceite con un limón exprimido encima y sal y chile,  los elotes aderezados con limón, sal y el indispensable chile seco,  y los juegos mecánicos, los volantines y las ruedas de la fortuna que se situaban, cada año en la placita frente al Templo de San Antonio, patrón de los enamorados , a quien se le tenía como muy milagroso para  conseguirle novio a las muchachas que entonces creían que la única felicidad era casarse y tener muchos hijos. Cada martes las muchachas iban al Templo de San Antonio para rogar por un buen marido con el cual tener una familia de muchos hijos cuya solvencia económica fuera suficiente para mantener a todos.

Los chiquillos íbamos solo cada año en las festividades que, invariablemente y a pesar de nuestro olvido, terminaban entre 10 y 11 de la noche con la primera tormenta de la temporada  que caía inmisericorde sobre nuestro hombros y espaldas y era recibida con gran algarabía porque las temperaturas de 36 grados en un clima tan benigno como el de la ciudad se sentían verdaderamente calurosas.


Agosto 1970. De los chiquillos que asistíamos a la placita de San Antonio los 13 de junio, la mayoría se hizo adicto a algo: al alcohol, al tabaco, a fumar mariguana, otros como mi hermano menor murió de cáncer en la piel provocado por las quemaduras de tercer grado que sufrió en la nariz por andar de deportista. Entonces ignorábamos el daño causado por los rayos solares  que penetraban en la piel sin la protección de la capa de ozono de la atmosfera y nadie se cuidaba de los rayos solares.  Murió a los 18 años, más a consecuencia de la cirugía devastadora para detener el avance del cáncer que por la enfermedad misma que  ya estaba presente en todo su organismo.

Agosto 2009.- El barrio de San Antonio dejó de estar habitado por vecinos amigos, en cambio las casonas fueron ocupadas por oficinas; de la Feria Internacional del libro de Guadalajara, de la Asociación Católica de Padres de Familia;  dependencias de gobierno para expedición de credenciales a las personas de la tercera edad; talleres mecánicos para reparar toda clase desperfectos en los automotores, oficinas  de seguros de vida, de accidentes, contra incendios, etcétera. El centro de la ciudad se extendió y las casas dejaron de ser hábitat de jardines para familias que veían transcurrir los días marcados por las horas del reloj de la torre de la Iglesia del Perpetuo Socorro. Ahora es una activa zona comercial

Mi hija mayor, maestra en Ecología Marina,  que vive en una ciudad arbolada a tres horas y media de distancia, se río de mí cuando le aseguré que el 13 de junio día de San Antonio empezarían las lluvias, claro que no me creyó.  Apostamos a que ese día caería la primera lluvia de la temporada. Por supuesto que ella no tiene mi edad ni mi experiencia en temporadas de lluvia, así que esperamos y esperamos,  y diez días después de la fecha  la lluvia llegó como una leve brisa que nos acarició un poco y se volvió a ir, la maldita, como si no estuviéramos en temporada de lluvias.

La sequía, aparece en el panorama como un riesgo en el actual temporal. Hoy, está confirmado que está presente La Oscilación del Sur El Niño, un calentamiento del centro y oriente de las aguas tropicales del Pacífico, que se produce en promedio cada dos a cinco años e influye de manera significativa en el clima mundial”* Es un fenómeno con más de once milenios de historia climática. La corriente marítima proveniente del golfo de Guayaquil, Ecuador y logra que los vientos alisios se debiliten o dejen de soplar, la máxima temperatura marina se desplaza hacia el sistema de corrientes Chileno-Peruana, que es relativamente fría, y la mínima temperatura marina se desplaza hacia el sudeste asiático. Esto provoca el aumento de la presión atmosférica en el sudeste asiático y la disminución en América del Sur. Todo este cambio ocurre en un intervalo de seis meses  desde junio a noviembre y origina alteraciones en el clima**

En Guadalajara, capital del Estado de Jalisco,  el termómetro más evidente son las percepciones de sus habitantes. “Se supone que estamos en el temporal, pero llueve tantito y hace después más calor”, opinan, aunque los noticiarios siguen registrando tormentas apocalípticas que derriban árboles y provocan inundaciones en los 73 puntos del valle de Atemajac en donde se enclava la ciudad de Guadalajara,

En el campo la preocupación es mayor. Más de 90 por ciento de las tierras de cultivo es de temporal, lo que significa que dependen exclusivamente del agua de lluvia, pues carecen de sistemas de irrigación. Si las lluvias “se mueven”, la milpa puede cocerse por el calor y morir, o bien, ahogarse o destruirse con una lluvia torrencial. De forma natural se presenta el fenómeno de la Canícula, a finales de julio y buena parte del mes de agosto,  que es un paréntesis en que deja de llover y abre ciertas oportunidades con los brotes tiernos de los pastizales, así como permite vigorizar las plantas que demandan luz solar. Pero si se prolonga, puede ser la muerte, y eso mantiene en vilo a miles de productores agropecuarios.

La falta de nubes ocasionará que la radiación solar llegue plena a la superficie mexicana, y aumenten las temperaturas, como ya se empieza a sentir.

 El estado de Jalisco posee más de 300 kilómetros de costa, esa región recibe año con año desde tormentas tropicales hasta huracanes, y en lo que respecta a este 2009, ya pegó, de forma benigna, el primero de seis que se esperan por la vertiente del Pacífico. Además, el Monitor de sequía de América del Norte, que contiene información sobre el impacto de la escasez de agua en esta región del mundo, reportó hasta mayo de este año lluvias por debajo de la media en vastas porciones territoriales del subcontinente, entre ellas, la región Lerma-Santiago-Pacífico, en la que está enclavada el occidente mexicano

¿ y los campesinos? ¿Y los alimentos sembrados?  Los hombres del campo tienen que emigrar aunque sea ilegalmente a la frontera norte. Tenemos que importar la mitad de los alimentos. Se abandonó el campo no solamente por los efectos del cambio climático, sino también por las políticas. Nos convertimos en el país del mundo que más mano de obra exporta al extranjero.

Ahora se sabe  que las lluvias ya no son tan confiables y que las explicaciones de las causas no sustituyen a los alimentos en el plato de la comida. El campo ha dejado de producir alimentos suficientes. En los recientes 15 años, seis millones de mexicanos se han visto obligados a emigrar al vecino país del norte,  arriesgando todo para buscar algo que mitigue su hambre y su pobreza que, si no encontramos soluciones, nos  alcanzará a todos.

*Comunicado de la Coordinación General del Servicio Meteorológico Nacional, 16 de julio 2009.
**: Organización Meteorológica Mundial

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Susana Sá y Ana Isabel Andrade

Foro de debate de la Revista CTS

(OEI-AECID-Revista CTS) Es comúnmente aceptado que, debido a la imprevisibilidad y la celeridad de la construcción del conocimiento científico y tecnológico, las migraciones internacionales y la globalización, las exigencias hechas a la escuela, en la sociedad actual, en tanto institución por excelencia en la formación de ciudadanos, van mucho más allá de las competencias clásicas de leer, escribir y contar. El desafío actual se centra en cómo capacitar a los alumnos, desde los primeros años de escolaridad, para lidiar con la complejidad y la diversidad de la condición y la actividad humanas, privilegiando una visión holística, integrada y compleja del conocimiento. Pero ¿cómo se podrá cumplir su concretización, cuando asistimos a una lógica de compartimentación del saber, vehiculizada por la organización de las currículas en diferentes disciplinas? El enfoque Ciencia-Tecnología-Sociedad-Ambiente (CTS-A), que preconiza un conocimiento de la ciencia y de sus interrelaciones con la tecnología, la sociedad y el ambiente, ¿se constituye como una respuesta a este reto? Dado que la sociedad es una de las dimensiones a tener en consideración en el enfoque CTS-A, ¿cuál es el lugar de la intercomprensión, de la construcción de una cultura de paz y diálogo, de respeto por el Otro y por la diversidad lingüística, cultural, social, política y religiosa?



Creemos que es esencial una educación capaz de articular las diferentes áreas del saber, en un contexto relacional de Ciencia / Tecnología / Sociedad / Ambiente y las relaciones entre Lengua, Cultura, Ambiente y Economía estén bien presentes. Para ello, importa considerar el papel fundamental de los educadores y profesores, siendo ellos fundamentales en la construcción del conocimiento por los alumnos, en la construcción de lugares de lectura del mundo, donde los sujetos sean considerados en las múltiples interacciones que van estableciendo con los objetos que el mundo les da a conocer. ¿Esta problemática se habrá de constituir en una preocupación solamente de los profesores especializados en las áreas de Ciencias Naturales o de todos los profesores, generalistas y especialistas de áreas del conocimiento, en el fondo, de todos los educadores, en una perspectiva global e integradora de la construcción de conocimiento? ¿Y estarán los profesores/educadores capacitados para implementar tal abordaje? ¿Y estarán ellos receptivos a esta concepción de la educación, que exige un mayor compromiso científico, profesional y temporal?

¿Y no será toda la educación, aquella que se pretende “de calidad”, un verdadero enfoque CTS-A? ¿Será posible problematizar cuestiones educativas (sean ellas de naturaleza ambiental, social, económica, política, cultural, religiosa o lingüística) descuidando este abordaje? Si ello ocurre, ¿no estaremos caminando hacia la desorientación en la construcción del conocimiento, ofreciéndolo de forma descontextualizada y, por eso, sin significado para los alumnos?

Y, como última cuestión, nos interrogamos sobre qué actitudes, capacidades y conocimientos, localmente concebidos y con perspectiva global, importa promover en los alumnos a la luz de esta perspectiva? ¿Será necesario crear o definir nuevos conocimientos, nuevas capacidades, o basta recrear y redefinir las competencias que ya hace mucho fueron propuestas por la investigación, en diferentes dominios? ¿No será necesario desarrollar una actitud de investigación, reflexiva, capaz de producir nuevos contextos de interacción humana? Y, ante todo, ¿no importa pensar el diálogo entre educadores (profesores e investigadores) en proyectos que den sentido a las competencias y conocimientos específicos trabajados en cada una de las áreas?

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Este texto ha sido el ganador de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica
19 de septiembre de 2009
Daniel Gil y Amparo Vilches (OEI-AECID)
Para hacer frente a las dificultades presupuestarias de una familia, resulta obviamente ridículo pensar en suprimir el chocolate del loro en una larga lista de gastos elevados; lo que hay que hacer es buscar las auténticas causas del déficit y no distraerse ni engañarse con naderías.

Por esa razón, muchos ciudadanos y ciudadanas ríen o se indignan cuando escuchan o leen las peticiones de que colaboremos en mitigar el cambio climático con acciones como, por ejemplo, rebajar la temperatura de la calefacción. Es indudable, pensamos, que los problemas de degradación del medio o agotamiento de recursos son debidos fundamentalmente a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante, ¿no es cierto? Y añadimos: ¡el chocolate del loro!

¿Es así realmente? Intentaremos mostrar, muy al contrario, que nuestras acciones son determinantes y que nada es posible sin la participación ciudadana.



Resulta fácil constatar, para empezar, con cálculos bien sencillos, que, si bien las pequeñas reducciones de consumo energético de cada cual logradas, por poner un ejemplo, con la sustitución de bombillas incandescentes por otras de bajo consumo, suponen un ahorro per cápita pequeño, al multiplicarlo por los millones de personas que en el mundo pueden realizar dicho ahorro, éste llega a representar cantidades ingentes de energía, con su consiguiente reducción de la contaminación ambiental. Hay que insistir, por tanto, en que no es cierto que nuestras acciones sean insignificantes e irrelevantes. Pero ello exige comprender que una pregunta como “¿Qué puedo hacer yo para evitar el cambio climático?” debe formularse de otra manera: “¿Qué puedo hacer yo, junto a los demás, para contribuir a evitar el cambio climático?” (o, más en general, para hacer frente  al conjunto de problemas estrechamente vinculados que caracterizan la actual situación de emergencia planetaria).

Es preciso insistir, por otra parte, en que las acciones en las que podemos implicarnos no tienen por qué limitarse al ámbito “privado”: han de extenderse al campo profesional y al socio-político, lo cual, a su vez, exige romper con el descrédito de “lo político”, actitud que promueven quienes desean hacer su política sin intervención ni control de la ciudadanía. Resulta muy esclarecedor, a este respecto, referirse al papel de la ciudadanía en la resolución de un problema tan grave como el planteado por el uso del DDT y otros COP (contaminantes orgánicos permanentes).

El envenenamiento del planeta por los productos químicos de síntesis, y en particular por el DDT, fue denunciado a finales de los años 50 por Rachel Carson (1980) en su libro Primavera silenciosa (título que hace referencia a la desaparición de los pájaros) en el que daba abundantes y contrastadas pruebas de los efectos nocivos del DDT... lo que no impidió que fuera violentamente criticada y sufriera un acoso muy duro por parte de la industria química, los políticos e incluso científicos, que negaron valor a sus pruebas y le acusaron de estar contra un progreso que permitía dar de comer a una población creciente y salvar así muchas vidas humanas. Sin embargo, apenas 10 años más tarde se reconoció que el DDT era realmente un peligroso veneno y se prohibió su utilización en el mundo rico, aunque, desgraciadamente, se siguió utilizando durante bastante tiempo en los países en desarrollo.

Lo que nos interesa destacar aquí es que la batalla contra el DDT fue dada por científicos como Rachel Carson en confluencia con grupos ciudadanos que fueron sensibles a sus llamadas de atención y argumentos. De hecho Rachel Carson es hoy recordada como “madre del movimiento ecologista”, por la enorme influencia que tuvo su libro en el surgimiento de grupos activistas que reivindicaban la necesidad de la protección del medio ambiente. Sin la acción de estos grupos de ciudadanos y ciudadanas con capacidad para comprender los argumentos de Carson y con la voluntad de intervenir políticamente, la prohibición se hubiera producido mucho más tarde, con efectos aún más devastadores. Conviene llamar la atención sobre la influencia de estos “activistas ilustrados” y su indudable participación en la toma de decisiones, al hacer suyos los argumentos de la comunidad científica y exigir controles rigurosos de los efectos del DDT, que acabaron convenciendo a los responsable políticos y a los legisladores, obligando a su prohibición.

Podemos mencionar muchos otros ejemplos similares, como, entre otros, el que planteó el uso de los "freones" (compuestos fluorclorocarbonados), destructores de la capa de ozono: su prohibición fue el fruto de las investigaciones de científicos como Molina, Rowland o Crutzen, que fueron acusados de catastrofistas pero acabaron recibiendo el Premio Nobel, y de la acción ciudadana, que actuó como amplificadora de esas investigaciones hasta lograr la atención de los responsables políticos. Una situación muy similar es la que se da hoy frente al problema del incremento del efecto invernadero, que amenaza con un cambio climático global de consecuencias devastadoras. La acción ciudadana resulta imprescindible para forzar la adopción de las medidas que la comunidad científica ha fundamentado.

En definitiva, lo que cada ciudadano o ciudadana puede hacer, o dejar de hacer, junto a los demás, no es “el chocolate del loro”, sino un requisito imprescindible para que problemas como el cambio climático encuentren solución.

Resulta fundamental, pues, reflexionar colectivamente y adoptar compromisos realistas acerca de lo mucho que cada cual puede hacer, junto a otros, en los distintos ámbitos: consumo, actividad profesional y acción ciudadana:

  • Reducir el uso de recursos (el consumo de agua en la higiene, riego, piscinas…; la energía en iluminación, calefacción, refrigeración, transporte; el uso de papel…). Practicar, en suma, un consumo responsable.
  • Reutilizar todo los que se pueda (el papel, imprimiendo, por ejemplo, por doble cara; el agua, recogiendo la de lavar las frutas y verduras para regar las plantas…) no aceptando objetos de usar y tirar como envoltorios y bolsas de plástico.
  • Reciclar, separando los residuos para su recogida selectiva y llevando a “puntos limpios” lo que no puede ir a los depósitos ordinarios.
  • Utilizar tecnologías respetuosas con el medio y las personas: elegir electrodomésticos eficientes, de bajo consumo y poca contaminación; usar pilas recargables; optar por las energías renovables…
  • Participar en acciones políticas para la sostenibilidad: Respetar y hacer respetar la legislación de protección del medio y  de defensa de la biodiversidad; oponerse a las políticas de crecimiento continuado, fruto de intereses a corto plazo e incompatibles con la sostenibilidad; promover el comercio justo, rechazando productos fruto de prácticas depredadoras; trabajar para que gobiernos y partidos políticos asuman la defensa de la sostenibilidad…

No lo olvidemos: mitigar el cambio climático y sentar las bases de un futuro sostenible está en nuestras manos.

Proyecto Iberoamericano de Divulgación y Cultura Científica.


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domingo, 27 de septiembre de 2009

En el marco de la consulta ciudadana World Wide Views on Global Warming (WWViews) celebrada en el dia de ayer en Gijón (España) se hizó público el fallo del Jurado del Premio Cambio Climático: Ideas y Mitradas desde Iberoamérica convocado por la Organziación de Estados Iberoamericanos (OEI) con el apoyo de la Agencia Espacñola de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Los ganadores fueron Amparo Vilches y Daniel Gil (España) con el artículo El cambio climático y el chocolate del loro en la categoría Ideas y Julissa de los Ángeles Morales Pérez (Nicaragua) en la categoría Miradas con la fotografía titulada Escapando del peligro. La única alternativa.

ACTA DEL JURADO PARA LA CONCESIÓN DE PREMIOS

Reunido en Gijón, a 14 de septiembre de 2009, el jurado del Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica”, convocado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aprueba su concesión a las obras y personas que a continuación se relacionan por categorías:

Categoría Miradas: fotografías acompañadas de texto explicativo

Primer premio

Escapando del peligro. La única alternativa
Julissa de los Ángeles Morales Pérez (Nicaragua)

Accésit

Sequía Andina
Marta Guzmán Escobar (España)

Mención de honor

Una parte de mi
David Arellano Ayllón (España)

Categoría Ideas: artículos breves de divulgación de calidad

Primer Premio

El cambio climático y el chocolate del loro
Daniel Gil-Pérez y Amparo Vilches (España)

Accésit

El inicio de la temporada de lluvias
Martha Guillermina González Escobar (México)

Menciones de honor

Buenos Aires, una de las grandes urbes del cono sur, es participante del cambio climático y vive sus consecuencias
Hernán Edgardo Sala (Argentina)

Para que el deshielo del Illimani no sea una “crónica de la muerte anunciada” de Cohoni, en la Cordillera Andina
María Rosa Gamarra Céspedes (Bolivia)

Agroindústria canavieira: uma análise sobre os efeitos climáticos na produção sucroalcooleira paulista
Bruno Alves Pereira (Brasil)

El Jurado ha estado integrado por miembros de la OEI, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), el Instituto ECYT, LABoral - Centro de Arte y Creación Industrial y la Universidad de Oviedo.

La LABoral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón exhibe las obras galardonadas desde el día de ayer hasta el 14 de enero de 2010.

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