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miércoles, 09 de abril de 2008

 En las últimas semanas se están produciendo movimientos convulsos en la industria que apuntan en la dirección de apear al todopoderoso operador de telecomunicaciones del privilegiado rol que ha venido jugando hasta ahora.

Ya he comentado en algún artículo anterior la sacudida en la cadena de valor y modelo de negocio que ha supuesto el iPhone de Apple. No me extenderé en ello pues, remitiendo al amable lector a aquel artículo para más pormenores.

Por otro lado está Google que, no contento con el impacto de su plataforma móvil Android, anda embarcada en la adquisición de espectro radioeléctrico en varias partes del mundo. Uno puede preguntarse para qué quiere el gigante de las búsquedas espectro a estas alturas. Un motivo que, opino yo, no anda descaminado lo dan en el TMforum (ver artículo aquí). Resumiendo, Google parece pretender dar a los consumidores lo que los consumidores quieren obviando al operador de telecomunicaciones. Google ya ha expresado públicamente dónde ven ellos al operador, y no es precisamente donde está ahora.

Adicionalmente, parece que un nuevo gigante de la talla de Google está a punto de surgir, si Microsoft completa su OPA sobre Yahoo!. A diferencia de Google, Microsoft ha contado con los operadores para lanzar su servicio de MSN Messenger móvil. Ello muy a pesar de estos últimos, puesto que este servicio canibaliza directamente una lucrativa fuente de ingresos de los operadores: los mensajes cortos SMS. Pero la cuota de mercado de Messenger habla por sí misma, y es algo que tarde o temprano tenía que pasar. La pregunta que los operadores que han adoptado Messenger deberían hacerse es durante cuánto tiempo van a contar para algo para Microsoft o para los usuarios de Messenger móvil.

Un tercer movimiento que aún se está incubando viene de la mano de pequeños emprendedores como Fringe. Esta start-up produce un cliente para móviles que no puede dejar indiferente a nadie. Soporta presencia y chat con MSN y Google Talk. También soporta llamadas de voz sobre IP con usuarios de Skype, MSN y Google Talk. Y acaba de incorporar transferencia de archivos con usuarios de MSN (por supuesto todo lo anterior funciona entre dos usuarios de Fringe). Todo ello sin el beneplácito de los operadores, por supuesto. Yo mismo lo tengo en mi móvil, y tengo que decir que me parece una liberación.

No hace falta decir que todos estos movimientos no presentan un panorama demasiado halagüeño para los operadores de redes móviles. Estos aún se resisten a ser un "bit-pipe", pretendiendo (como el "great pretender" de la cación de Elvis) ser los "proveedores de servicio" para sus clientes. Pero el problema está en que sus clientes ya no les perciben como proveedores de servicios de datos (sí de voz, por el momento), mientras que sí perciben a Google, Microsoft y otros como esos proveedores.

Claro, el operador es el que posee la red de acceso radio, y podríamos pensar que tiene la sartén por el mango: si los clientes empiezan a dejar de generar ingresos por servicios, pues les subimos las tarifas por uso del servicio de datos y ya está, ¿no?. Pues no. Ni la UE (Dios bendiga a la Sra. Redding) ni los clientes admitirían una subida de tarifas del servicio de datos, sino más bien al contrario.

Y lo más llamativo del asunto es que todo esto está ocurriendo por la inoperancia de los propios operadores. Hace años que la tecnología de presencia y chat para móviles existe. Sin embargo los operadores se han enfrascado en infinitas pruebas de concepto y procesos de aceptación, que han permitido a Microsoft y Google pasar como un tren expreso sobre ellos. Y con las capacidades de la nueva red radio LTE, es sólo cuestión de -poco- tiempo que los operadores móviles empiezen a sufrir el desgaste ya bien conocido por los operadores fijos del tráfico de voz que migra a voz sobre IP. También han sido incapaces de encontrar el valor que aportan dentro de la nueva cadena de valor, ni de ofrecer nada atractivo a los proveedores de servicios de Internet para que éstos cuenten con ellos.

Así las cosas, a mi modesto entender ya es tarde para cambiar el rumbo de la nave. Lo único que cabe es un movimiento defensivo. Los operadores, sobre todo los móviles, deben agruparse, federarse o consolidarse para ofrecer una plataforma única y homogénea de aplicaciones o servicios, que permita explotar las capacidades de la red por terceros, dejando el paso libre en aquellas áreas donde no aportan ningún valor. Y después empezar a ofrecer esas capacidades a los proveedores de servicios externos como Google o Microsoft.

10:45 | gestionado por Javier Arauz | Enviar comentario (1)

miércoles, 23 de enero de 2008

En los últimos años estamos asistiendo a una consolidación progresiva de la Industria de las Telecomunicaciones, que combinada con una relativa estabilidad (¿o debería decir estancamiento?) en las tecnologías de base resultan en un contexto predecible, con poca innovación y sin sitio para los prqueños y medianos emprendedores. Algunos definen esta situación como aburrimiento, y me pregunto: ¿es así realmente?.


Leo en una columna del venerable A. Michael Noll (aquí) que la industria de las telecomunicaciones se ha vuelto aburrida. En general, he de estar de acuerdo con él. De hecho, en el panorama actual quedan pocos fabricantes: Ericsson, Nokia-Siemens Networks, Alcatel-Lucent y Huawei, seguidos muy de lejos por los otrora relevantes Nortel y Motorola. En cuanto a operadores de red, la cosa está algo más repartida, aunque los más grandes son los que "cortan el bacalao", si me permiten la expresión. A este lado del charco tenemos a Telefónica, Vodafone, France Télecom y Deustche Telekom, y al otro AT&T y Verizon. Operadores asiáticos como China Telecom tienen aún poca influencia debido a su falta de alcance global.

En cuanto a avances tecnológicos, tampoco hay mucho de que hablar últimamente: fibra óptica, Ethernet, IP, WCDMA... Todas venerables tecnologías, si bien en cada una de ellas se van produciendo pequeñas mejoras que posibilitan exprimir los medios físicos aún mas con objeto de aumentar el aprovechamiento de ese caro recurso natural.

Así visto, parecería que el único recurso que nos queda a los profesionales de las telecomunicaciones es aspirar a formar parte de la plantilla de una gran multinacional, rezar para que no nos sustituyan por un equivalente más barato en un país emergente, e intentar medrar en la organización para acceder a uno de los codiciados puestos directivos, para los cuales la capacidad de innovar no es precisamente lo que más se valora.

Sin embargo, me gustaría apuntar dos recientes casos que demuestran que aún hay sitio para la innovación en las telecomunicaciones.

Apple pone la industria cabeza abajo

Todos a estas alturas conocemos los detalles del iPhone de Apple. Apple ha conseguido lo que hasta ahora parecía imposible en este bien establecido status quo: "comerse" una parte del pastel del operador e imponer sus propias condiciones en un mercado (el de los terminales móviles) que parecía condenado a una relación maestro-esclavo entre el operador y los fabricantes de terminales.

¿Cómo ha conseguido Apple hacer esto?. La respuesta, en mi opinión, está en lo que caracteriza a esta compañía desde sus orígenes: un producto innovador que apela al buen gusto de los consumidores. Apple ha creado una situación win-win para el operador, los usuarios y la compañía misma. Situación que, a pesar de producir úlceras a los responsables de márketing de AT&T, no han tenido más remedio que aceptar en vista del jugoso negocio que se anticipaba.

Recuerdo que Steve Ballmer se rió a mandíbula batiente del iPhone la primera vez que le preguntaron. Hoy, con una cuota del 20% del mercado norteamericano de teléfonos inteligentes en menos de un año de andadura, seguro que no se ríe tanto.

Una start-up en el corazón de un gigante

Recientemente se publicó en los medios del sector la adquisición de la pequeña start-up Apertio por Nokia-Siemens Networks. La adquisición de una pequeña compañía por un gigante de la industria no sería noticia en estos días, si no fuese porque la tecnología que produce Apertio está destinada a formar parte del cogollo mismo del negocio del comprador: las bases de datos del control de la red.

Tradicionalmente el control de la red ha usado bases de datos especializadas, propietarias y monolíticas, debido a los estrictos requisitos que este tipo de aplicación de las BB.DD. impone. Estas BB.DD. conforman buena parte de los ingresos de un fabricante de equipos de red.

Sin embargo, los últimos avances en capacidad de proceso y plataformas abiertas, conjuntados con le necesidad imperiosa de los operadores de reducir sus costes operativos (OPEX), han conducido a estos últimos a reconsiderar este hecho comúnmente aceptado, inclinándose por usar BB.DD. horizontales, abiertas, y fácilmente integrables con sus sistemas de back-end como el CRM. Apertio es una de las pocas empresas que producen este tipo de bases de datos.

Esta tendencia ha pillado por sorpresa a Nokia-Siemens Networks, que no ha tenido más remedio que hacer una inversión considerable en una situación financiera delicada para no perder esta parte sustanciosa de su negocio a manos de una pequeña compañía.

Aún hay vida en la Industria

Los dos casos mencionados son exponentes de que no todo es tan aburrido. Aún hay sitio para la sorpresa y la innovación. Así pues, emprendedores de las comunicaciones, ánimo y no desfallezcáis. Si vuestra tecnología es buena e innovadora, tenéis muchas probabilidades de éxito.

13:34 | gestionado por Javier Arauz | Enviar comentario (0)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El 'boom' de la estandarización actúa como barrera hacia las ideas innovadoras.

En la última década hemos asistido a un significativo aumento de la actividad estandarizadora llegando a temas donde habitualmente era débil o inexistente. Sirvan de ejemplos las áreas de multimedia sobre IP, cuyos foros estandarizadores más relevantes son 3GPP e IETF, y fiabilidad de sistemas, cuyo foro estandarizador principal es SAF.


La estandarización es necesaria
Admitámoslo. Sin estandarización no hay mercado de masas, y en una economía globalizada un mercado masivo es condición necesaria para el éxito. Todos conocemos un gran éxito tecnológico y comercial que se debe en buena medida a la estandarización: la telefonía móvi GSM. GSM llegó más tarde que otras tecnologías competidoras como CDMA. Sin embargo, actualmente su aceptación ha rebasado ampliamente a esta última y es el estándar mundial indiscutible en telefonía móvil de 2ª generación. A pesar de los retrasos que el  tedioso proceso de estandarización ha ido introduciendo en el desarrollo de la tecnología, se puede afirmar que ha valido la pena.

La pirámide se invierte
Tradicionalmente, la estandarización ha servido para introducir homogeneidad en un mercado fragmentado.  La secuencia de eventos del proceso podría describirse así:

Necesidad -> Productos -> Mercado -> Estandarización

Estos eventos podrían verse también como niveles de una pirámide: una necesidad es atacada por uno o más productos, que habitualmente no abarcan toda la necesidad; donde esos productos de distintos fabricantes se solapan aparece un mercado, y sobre ese mercado un proceso de estandarización define los puntos mínimos necesarios para que el mercado sea libre, es decir una organización pueda elegir productos de distintos fabricantes que interoperan con productos elegidos por otras organizaciones.

Sin embargo, en los últimos años la tendencia se ha invertido de forma preocupante. En estos momentos hay algunas áreas donde la secuencia se parece cada vez más a algo así:

Estandarización -> Mercado -> Productos -> Necesidad?

O en términos de pirámide, se están estandarizando cientos (¿miles?) de aspectos, que producen un mercado que es virtual puesto que no hay productos que cumplan estos aspectos; para cubrir este mercado van surgiendo productos, de los cuales sólo algunos aspectos atacan una necesidad real.

La perversión de este nuevo modelo es patente. Las compañías, que al final son las que componen los foros estandarizadores, invierten millones de Euros en interminables procesos de estandarización de aspectos que no tienen una necesidad bien definida (para no hablar de un modelo de negocio). Los clientes de este mercado virtual se ven frustrados cuando los negocios que pretenden desarrollar usando las tecnologías estandarizadas no se pueden adquirir. Los fabricantes gastan su dinero y capital humano en intentar seguir al estándar de cerca, para después lanzar productos excesivamente caros y complejos para la necesidad que atacan, y esto en el caso de que dicha necesidad exista.

Consecuencias para la innovación y los pequeños actores
La innovación se ve seriamente afectada por el nuevo modelo de estandarización. Por un lado, los grandes actores (operadores globales y fabricantes a escala mundial) invierten todos sus recursos en estandarizar, después descifrar y finalmente implementar estos estándares. La consecuencia es que no resta capital humano para invertir en innovar, y toda innovación viene a través de los estándares, los cuales se hallan plagados de aspectos protegidos por Derechos de Propiedad Intelectual (IPR). Por otro, los pequeños actores quedan totalmente al margen al no poderse permitir el músculo que requiere un producto acorde a estándares, ni por supuesto pagar los 'royalties' por dichos IPR. Si bien, estos últimos se las están apañando bastante bien para producir productos y soluciones innovadores que complementan los de los grandes fabricantes (un ejemplo es la compañía española NetSpira, recientemente adquirida por Ericsson).

El autocontrol es fundamental
El frenesí estandarizador en que algunas industrias se encuentran inmersas debe tener un mecanismo de autocontrol que limite su ámbito de influencia. Se debe tender a un modelo más flexible y abierto, con igualdad de oportunidades para grandes y pequeños actores, que insufle un poco de aire a la innovación y la iniciativa. Un claro ejemplo de éxito lo tenemos en el prolífico mundo de Internet, donde las innovaciones son cotidianas y ni siquiera se necesita tener una empresa para lograr repercusión mundial. Gran parte del mérito de este éxito está en el grupo que estandariza todos los aspectos que gobiernan la Internet, el IETF. Este grupo sigue más o menos fiel a los principios que propiciaron la Internet global hace tres décadas, y que día a día siguen demostrando su validez a pesar de los cambios tecnológicos.


6:28 | gestionado por Javier Arauz | Enviar comentario (0)