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viernes, 16 de febrero de 2007

Con frecuencia recibo mensajes en los que se me pregunta por cuáles son las relaciones existententes entre la física, la química, la biología y las matemáticas. O bien en que se benefician su interrelación. Tengo que decir que a veces me sorprenden las preguntas, aunque sin duda las entiendo, ya que en los últimos años se ha procedido al fenómeno de la super especialización y tal vez dando a entender que nada tiene que ver con nada, cuando la realidad es justamente lo contrario. Que todo o casi todo tiene que ver con todo. Como no es sencillo dar una breve respuesta a algunos de estos interrogantes, me ha venido a la cabeza una famosa cita del físico Richard Feynman, que recibió el Premio Nobel de Física en el año 1965 y que ilustra  este problema.

La cita en castellano dice:

Dijo una vez un poeta: “El Universo entero está contenido en un vaso de vino”.
Probablemente nunca sabremos lo que quería decir, ya que los poetas no escriben para
ser comprendidos. Pero es cierto que si miramos un vaso de vino lo suficientemente
cerca, vemos el Universo entero. Ahí estan las cosas de la física: el líquido que se
arremolina y se evapora dependiendo del viento y del tiempo, las reflexiones en el
vidrio, y nuestra imaginación agrega los átomos. El vidrio es un destilado de las rocas
terrestres y en su composición vemos los secretos de la edad del universo y la evolución
de las estrellas. ¿Qué extraño arreglo de elementos químicos hay en el vino? ¿Cómo
llegaron a ser? Están los fermentos, las enzimas, los sustratos y los productos. Allí en
el vino se encuentra la gran generalización: toda vida es fermentación. Nadie puede
descubrir la química del vino sin descubrir, como lo hizo Louis Pasteur, la causa de
muchas enfermedades. ¡Cuán vívido es el vino tinto que imprime su existencia dentro
del conocimiento de quien lo observa! ¡Si nuestras pequeñas mentes, por alguna
conveniencia, dividen este vaso de vino, este universo, en partes – física, biología,
geología, astronomía, psicología, etc. . . , recuerden que la naturaleza no lo sabe! Así,
reunamos todo de nuevo sin olvidar en última instancia para qué sirve. Dejemos que
nos dé un último placer: ¡bébanselo y olvídense de todo!
Richard P. Feynman, 1918-1988
. Del libro "The Feynman Lectures on Physics, v. 1, p. 3-10"

y que en su versión original dice:

A poet once said, "The whole universe is in a glass of wine." We will
probably never know in what sense he meant that, for poets do not write to
be understood. But it is true that if we look at a glass of wine closely
enough we see the entire universe. There are the things of physics: the
twisting liquid which evaporates depending on the wind and weather, the
reflections in the glass, and our imagination adds the atoms. The glass is
a distillation of the earth's rocks, and in its composition we see the
secrets of the universe's age, and the evolution of stars. What strange
array of chemicals are in the wine? How did they come to be? There are the
ferments, the enzymes, the substrates, and the products. There in wine is
found the great generalization: all life is fermentation. Nobody can
discover the chemistry of wine without discovering, as did Louis Pasteur, the
cause of much disease. How vivid is the claret, pressing its existence into
the consciousness that watches it! If our small minds, for some
convenience, divide this glass of wine, this universe, into parts --
physics, biology, geology, astronomy, psychology, and so on -- remember that
nature does not know it! So let us put it all back together, not forgetting
ultimately what it is for. Let it give us one more final pleasure: drink it "
and forget it all!


A mi juicio ilustra claramente la idea fundamental de lo que queria decir: que las disciplinas que hemos creado son únicamente una forma posible de poder acometer el estudio de ciertos fenómenos, olvidandonos de que todo o casi todo está relacionado con todo.

Miguel A. F. Sanjuán

18:04 | gestionado por Miguel A. F. Sanjuán | Enviar comentario (16)