Como casi todo el mundo sabe, este año celebramos el año Cajal, ya que se cumple el centenario de la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina a Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), que lo recibió en 1906. Con motivo de su ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en la sesión del 5 de Diciembre de 1897, pronunció el discurso Fundamentos racionales y condiciones técnicas de la investigación biológica.
Precisamente ese discurso de ingreso fue el germen del libro
Los tónicos de la voluntad. Reglas y consejos sobre investigación científica, cuya primera edición fue en 1897, siendo en 1916 cuando se añadio el subtítulo de los
Los tónicos de la voluntad. La editorial Gadir ha reeditado una estupenda versión en 2005, que ha sido impulsada por Clara Eugenia Núnez y Alfonso González Hermoso de Mendoza, actuales responsables de la Dirección General de Universidades e Investigación de la Consejería de Educación
de la Comunidad de Madrid, en aras de impulsar la cultura científica en la sociedad. La iniciativa es loable y muy oportuna para conmemorar el año Cajal. Además, muchas de estas investigaciones siguen inspirando a neurocientíficos y expertos en
complejidad, ya que como se ha repetido en numerosas ocasiones,
el cerebro es el más complejo de los sistemas. Por otra parte, dicha obra de Cajal ha tenido un impacto notable en el siglo pasado en la sociedad española e internacional, con multitud de traducciones, y sigue siendo una obra de referencia para científicos y amantes de la ciencia.
Miguel A. F. Sanjuán