Las ideas provenientes de la ciencia de la complejidad no solamente afectan a las llamadas ciencias duras, sino que también se notan sus efectos en las ciencias sociales, e incluso en las también llamadas ciencias humanas, contando entre ellos a filósofos e historiadores.
En el caso de la
filosofía y la complejidad ya hablamos en otro mensaje. Por ello vamos a hablar ahora del caso de la historia. Por supuesto que un historiador puede interesarse por la complejidad como un fenómeno científico, cuyos efectos culturales e interdisciplinares son objeto de análisis. Es decir del análisis histórico del fenómeno como algo que ocurre en el tiempo y con efectos muy variados en la visión del mundo. Sin embargo las propias ideas de la complejidad están también teniendo consecuencias en el modo de hacer y de escribir la historia. Un ejemplo de ello es el libro
Historia Virtual, Taurus, 1999 de Niall Ferguson, profesor de historia de la Universidad de Harvard, en la que se plantea el "¿Qué hubiese pasado si..." . Un ejemplo posterior lo constituye la
Historia virtual de España, editado por Nigel Townson, Taurus, 2004 en el que participan varios historiadores españoles. Y como señalaba uno de ellos, el historiador José Alvarez Junco, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y actual Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en una entrevista que le hacían en el semanario El Cultural correspondiente a la semana 24-30 de junio de 2004 a la pregunta: ¿Qué valor e interés tiene, para un historiador, plantearse “qué hubiese pasado si”? .
Evidentemente no es un ejercicio científico, porque no se puede demostrar que añadiendo o quitando un factor al pasado los acontecimientos se hubiesen desarrollado de manera distinta a como lo hicieron, sino más bien un ejercicio de lógica que sirve para confirmar que la historia no está predeterminada. Los historiadores tendemos a explicar y justificar el pasado como si hubiese sido inevitable, pero el pasado es generalmente fruto de un cúmulo de circunstancias azarosas. Este tipo de planteamientos “alternativos” pretende sobre todo abrir la mente de la gente y demostrar que la historia no es inexorable.
Una de las propiedades básicas de la teoría del caos es la idea de la dependencia sensible a las condiciones iniciales. Todos tenemos experiencias en las que hemos podido comprobar los efectos de un cambio de horario, de haber cambiado unas condiciones iniciales a una rutina en la que facilmente podriamos prever los acontecimientos. Cuando el historiador hace el ejercicio de estudiar el paradigma “qué hubiese pasado si”, está usando de modo implicito ideas provenientes de la teoría del caos. El historiador tiende a explicar el pasado, como señala el Prof. Alvarez Junco, como si todo se tratara de un proceso determinista, pero esa es precisamente la clave, que no lo es. Otras soluciones hubieran sido posibles. Otras situaciones habrían resultado posibles. Y desde luego se puede aprender muchísimo si se tienen en cuenta las razones por las que algo llegó a ser lo que fue y las posibles alternativas si pequeños detalles hubieran sido diferentes en el momento inicial.
Miguel A. F. Sanjuán