Tradicionalmente estamos acostumbrados a pensar en ciencia teórica y en ciencia aplicada, sin embargo la teoría de la complejidad está estableciendo

una nueva relación entre la ciencia teórica y la aplicada. Esta reflexión, debida al físico israelí
Sorin Solomon, profesor de la Hebrew University of Jerusalen, establece que en el pasado, en la medida en la que la tecnología actuaba sobre objetos físicos, la ciencia aplicada era fundamentalmente ciencia experimental. Mientras que hoy en día, cuando la tecnología actua sobre la información, la ciencia aplicada consiste frecuentemente en operaciones de tipo abstracto aplicadas a temas de la información de la vida real. De modo que deberíamos acostumbrarnos a la expresión Ciencia Aplicada Teórica. Esto creo que es aplicable al mundo de la
neurociencia, así como el de la
biología sintética y las
redes genéticas.
Miguel A. F. Sanjuán.