En un
ensayo publicado en Nature en 2002 por el físico hungaro Tamas Vicsek del Departamento de Biofísica de la Universidad Eötvös de Budapest, se argumenta que cuando un concepto no está bien definido, como es el caso de la complejidad, se corre el peligro de abusar de él. Se trata de un término que puede ser usado de modo indiscriminado como signo de modernidad, y del que no hay teoría alguna que lo sustente. En cualquier caso en este interesante ensayo queda de manifiesto, entre otras cosas, una de las principales ideas asociadas a las ciencias de la complejidad: Que las leyes que describen el comportamiento de los sistemas complejos son cualitativamente diferentes de las que gobiernan las unidades de que están compuestos.
Miguel A. F. Sanjuán