
Según los
últimos datos aportados por la CMT, cuyas carencias metodológicas y errores en la interpretación ya fueron
comentados anteriormente, el comercio electrónico está frenendo bruscamente su crecimiento en España.
Aunque este dato parezca muy negativo lo cierto es que, mientras la
crisis afecta más duramente a nuestro país en numerosos frentes, el comercio electrónico no está
decreciendo como en EE.UU y otras economías avanzadas en este campo.
Si a esta comparación le sumamos el ánimo de
muchos optimistas y a ese optimismo se añade la Comisión Europea anunciando que
gracias al liderazgo de la administración,
la economía digital nos sacará de la crisis... Bueno, parece que todo está resuelto, ¿no?
Sin embargo, a las anteriores variables habría que añadir alguna otra. Por ejemplo, que el ecommerce supone en EE.UU. el
3,5% de los intercambios comerciales, es decir, tiene ya un peso considerable dentro de la economía, algo que no sucede en España.
Añadiría también que algunas personas con cierta experiencia creen que
no existe una oferta suficiente para el correcto desarrollo del mercado electrónico.
Por último, en referencia al liderazgo público, es obligatorio señalar el gran daño que algunas políticas pueden causar al desarrollo tecnológico. Varios ejemplos muy conocidos me vienen a la cabeza como la transferencia de rentas de los usuarios de tecnología a los autores e intérpretes que establece la LPI a través del
impopular canon digital. Uno de los frenos más importantes en el comercio electrónico siempre ha sido el miedo en el medio, pues bien, esta ha sido otra de las variables sobre las que que las administraciones han intentado actuar con la campaña
tu imagen es de todos.