Un año más se cumplieron los pronósticos que desde el verano circulaban por los mentideros madrileños. Mientras que el Ministerio nombre directamente al menos a cuatro miembros del jurado, el premio Cervantes será de quien quiera el Gobierno respetando, eso sí, esa absurda norma de que los premiados son españoles o latinoamericanos en sucesión alternativa. Los premios son todos arbitrarios, pero el Cervantes alcanza el límite de la arbitrariedad. El año pasado recayó en un amigo y paisano del presidente del gobierno; este año ha premiado no sabemos si a un poeta, que lo es Gelman, o al hombre con la cruz al hombro de su leyenda de perseguido por los milicos argentinos, condenado a muerte por lo montoneros, con un hijo asesinado pro los militares, su mujer también asesinada y la hija de ambos en manos de<<tutores>> militares, de las que les sustrajo felizmente el presidente del Uruguay.
Miguel García-Posada