El Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña ha obligado al colegio público Joan Puigbert - Annexa de Gerona a readmitir a una alumna musulmana que acudía a clase cubierta con pañuelo islámico. La dirección del centro había manifestado su opinión adversa al reingreso de la niña en estas condiciones. Se repite de nuevo lo sucedido en Madrid hace unos años con una situación muy similar. Pero aunque la Generalidad la vocee y algunos periodistas la jaleen, la decisión adoptada es contraria al espíritu profundo de la Constitución, y valga el ejemplo, que de alguien acreditado habrá que aprender, de la V República francesa. La laicidad se opone frontalmente a la exhibición de símbolos religiosos; lo es el “hiyab”, que además es un símbolo de la condición inferior de la mujer en el orbe musulmán. No vale invocar el derecho de la niña asistir a clase porque nadie se lo niega; solo se le ha pedido por parte del Colegio que no use el “hiyab” para acudir a clase. Una vez más se ha aprovechado la ocasión para hacer demagogia sensiblera. Es de cajón que el país que acoge a los inmigrantes tenga derecho a imponer el cumplimiento de sus normas --así lo señala una directiva de la UE--; la que ha invocado el Colegio Puigbert es incontrovertible. Aplausos a la dirección del colegio; pitos a la Generalidad, que ha actuado como ha actuado porque en el fondo no se cree lo de la laicidad.
MIGUEL GARCÍA-POSADA