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jueves, 27 de septiembre de 2007

 Fue un príncipe de la lengua de Castilla, para la que forjó nuevas palabras (guerracivilismo), sublimó giros vulgares (lo cual que), hasta acuñó nuevos signos de relación (creemos/pensamos). Además escribió varias novelas bellísimas, hermosos libros memoriales  y demostró de nuevo (manes de Azorín y Ruano) que el periodismo no era incompatible con la dignidad del lenguaje y su pureza sin arqueologías. Fue un hombre libre; algunos no se lo perdonaron nunca. Un editorial de un periódico dedicó muchas líneas a un joven futbolista prematura y trágicamente desaparecido  por las mismas fechas que Umbral y “consagró” la última línea  --solo la última-- al gran escritor, que fue destacado colaborador de ese periódico durante quince años. Una manera como cualquier otra de insultar. Allá el editorialista. Y el periódico.

 

Miguel García-Posada

 


13:34 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (1)

Las televisiones públicas han resuelto no intensificar su información  sobre las recientes víctimas  de Afganistán. Pero de lo más grave no se habla: los españoles no nutren como debieran su defensa. La demagogia se cargó el servicio militar obligatorio y nuestro Ejército  debe buscar sus soldados en el altiplano andino. Es una perversión que no sean los naturales de un país o  no lo sean exclusivamente quienes lo defiendan, ordinariamente. Porque no tenemos tropas profesionales sino mercenarias, que es cosa bien distinta, y aquí hay paz y después gloria y a quien san Pedro se la dé san Pedro se la bendiga. O séase, que ocurra lo que tenga que ocurrir, que aquí estamos a otro cosa: las hipotecas, la liga de fútbol, las broncas entre periodistas… Pero las bombas de Al Qaeda revientan a españoles sobre todo.

 

Miguel García-Posada

 


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