LoginRSS 2.0 Feed

jueves, 15 de marzo de 2007

 Larra, que era un liberal genuino, defendía “la censura del buen gusto”. Esta es la que debía habérsele aplicado al ignaro  desdichado que hizo las fotos porno de Jesús y otras figuras sagradas. La misma censura que, en otro orden de cosas, defendía Azaña: “No hay libertad para los enemigos de las libertad”. Que nadie se rasgue las vestiduras. No se debe conculcar el insoslayable principio de la libertad de expresión, pero lo del triste fotógrafo no es libertad de expresión sino ultraje a los sentimientos de una parte considerable de la población y ofensa gratuita contra quienes tenemos una formación cultural y artística suficiente para saber que las madonnas de Rafael no están para ser caricaturizadas, ni las pietás de Miguel Ángel, ni los Cristos de Rubens o Velázquez, ni la Cena  de Leonardo. ¡¡¡Lo fácil que es “convertir” el gran banquete del sacrificio y la traición  en una comida de padrinos!!! Lo fácil y lo absurdo y lo sin sentido. Y quede claro: no es un asunto de moral católica, como se está oyendo por ahí; es un asunto de buen gusto.

 

MIGUEL GARCÍA-POSADA

 


12:39 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (6)