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lunes, 29 de enero de 2007

Los actores se movilizaron rápido a favor del Gobierno hace un par de semanas;  se movilizaron urgentes, vehementes, ardientes, impacientes, algunos se movilizaron "ad nauseam", como el desafortunado que pidió la creación de “un cordón sanitario” para el principal partido de la oposición. Cada uno puede tener los fervores que desee, pero éstos son más llamativos  cuanto menos gratuitos. El Ministerio de Cultura acababa de donar a la Academia del Cine un restaurado y modernizado palacete en el centro de Madrid por un alquiler simbólico de 50 años.

Es de lamentar pero no de extrañar, que los estómagos más agradecidos se desbordaran en sus entusiasmos. Sólo les falto irse a la residencia del presidente del Gobierno y gritar aquel grito que los sumisos taquígrafos registraban siempre en la trascripción de los discursos del dictador: "¡Viva la madre que te parió!" Grito castizo, hispánico, celtibero, que revelaba íntimas satisfacciones complacidas,  personales y pecuniarias, y  que, con máscara más adusta y cabreada, alentaba al fondo del clamante por un “cordón sanitario" para los enemigos de la causa... del palacete.

 

MIGUEL GARCÍA-POSADA

14:38 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (1)

 La decisión de la Audiencia Nacional de no conceder prisión vigilada o domiciliaria al etarra que se encuentra en huelga de hambre, con síntomas de evidente debilidad, puede ser discutible, sobre todo porque sería un desastre para el Estado de Derecho que el delincuente asesino muriera en prisión y se convirtiera en mártir de la causa independentista. Había argumentos para otras decisiones, pero la que se ha adoptado no va contra las leyes vigentes. El terrorismo es especialista también en provocar situaciones límites.


El terrorista en huelga tiene sobre sus espaldas no menos de una veintena de asesinatos, además de haber producido escritos abiertamente subversivos. Nos guste o no la decisión adoptada, debe quedar claro que no se atenta contra los derechos humanos actuando así. Si el terrorista fallece, será políticamente lamentable, pero no se habrán conculcado esos derechos. Aquí no será necesario mirar para otro lado, como hizo toda Alemania con las más que probables ejecuciones en la cárcel de los miembros de la banda Baader Meinhoff.

 

MIGUEL GARCÍA-POSADA

9:38 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (0)