Dispuesto a defender sus intereses partidistas por encima de la identidad de España, este andaluz nada claro y pobre de aventura se niega a añadir una hora más a la enseñanza del castellano en Cataluña. Si Montilla es el andaluz de Cataluña y el PSC cree en la unidad de España, que Dios nos coja confesados. Es la gran traición de los socialistas a su proyecto originario, a su memoria, a su identidad. La izquierda se ha hecho neuróticamente nacionalista y con ella vamos hacia el abismo de la desintegración de España, aunque los "progres" se rían al oír frases así que descalifican por enfáticas. Pero son la verdad. Hace años un grupo folclórico nicaragüense daba recitales por Europa con pías letras cristianas.
Cuando años después, con el triunfo del sandinismo, les preguntaron cómo se avenían esas canciones con su ahora proclamada vocación marxista, respondieron, en la mejor escuela leninista, que eso era para ganar las voluntades, una estrategia, nada más, porque ellos lo tuvieron siempre muy claro. Aplicado a nuestra situación: los "progres" dicen que no, que la unidad de España no corre peligro, pero o bien desean que lo corra o son tontos incautos al servicio del separatismo. Y Montilla haciendo de Kerenski, es decir, de transición entre el autonomismo y el independentismo, Llamemos a las cosas por su nombre. Artur Mas quería que la selección catalana vistiera el uniforme de Andorra, una manera sutil de postular la independencia; ERC (con el concurso de Montilla y los suyos) quiere esa misma independencia. Pobre Salvador Espriu invocando a "Sefarad": "Los hombres no pueden ser si no son libres” No, debe enmendarse al ilustre poeta: los hombres no pueden ser sino catalanistas e independistas, como vocean Montilla y sus adláteres
MIGUEL GARCÍA-POSADA