Enviado el lunes, 11 de diciembre de 2006 14:22
Si hay un manipulador en la vida cultural española, ese es Juan Goytisolo. En enero de 2001 publicó un miserable artículo titulado “Ir a menos”, en el que criticaba “la putrefacción de la vida literaria española” y “el triunfo del amiguismo pringoso y tribal”. Ese artículo, provocado por la ira que suscitó en él la concesión del Cervantes a Francisco Umbral, incomparablente mejor escritor que él, le sirvió para quitarse de en medio a un crítico que no gustaba de sus libros y lo decía, y hacerse con los servicios de otro adocenado, que lo llama “contraejemplo" verdaderamente "ejemplar" y creyendo que todos son de su condición, seguir arremetiendo contra todo el que no comulgue con sus heterodoxias, que le dan para tener la puerta franca en los palacios del rey de Marruecos y decir, como quien no quiere la cosa, que "en Marruecos hay desigualdades y corrupción sí, pero es muy difícil hablarles de corrupción con la que está cayendo en España”. ¡¡¡ Olé tu alma!!! De modo que una monarquía parlamentaria con sus tribunales de justicia autónomos y su parlamento independiente de la voluntad del Rey es comparable con una siniestra y sangrienta monarquía medieval y teocéntrica, donde la mejor empresa del país son los negocios de la Casa Real, que lo controla todo, absolutamente todo. Juan Goytisolo es un cara dura, sí, ejemplar, que se coló en los años cincuenta en la Casa Gallimard con estrategias dudosas, que sin pisar una cárcel ni una comisaría se ha vendido en Europa como el gran escritor antifranquista, que ha revisado en sus infumables novelones la historia de España insultando a cualquier español bien nacido, un apologeta de la traición (eso es su conde don Julián) y sobre todo, un pésimo escritor, del que decía hace años un admirable poeta --este sí-- del 27 : "Este chico, si supiera escribir..." MIGUEL GARCÍA-POSADA
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