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viernes, 01 de diciembre de 2006

Se veía venir y ha venido: el poeta Gamoneda, leonés de pro, como su amigo el presidente Zapatero, es ya premio Cervantes gracias al concurso de la Administración con su leonés privilegiado al frente. Los jurados están organizados de tal manera en el reglamento del premio que el Gobierno designa casi a la mitad de los miembros que lo deciden. Así se le concedió a Borges en unión de Gerardo Diego, como si no lo mereciera solo, por el miedo del gobierno de la UCD a que lo tildaran de facha dadas algunas ambiguas declaraciones de Borges sobre los militarismos del Cono Sur; años más tarde se le concedió a la poeta Dulce María Loynaz poque los intereses del Gobierno de entonces, que era socialista, coincidían con los de Cuba, que envió al castrista Armando Fernández para premiar a la nieta del general de la Independencia Loynaz, en ilustración y ejemplo de que el régimen comunista no quería ser sectario y representaba a todos los cubanos, incluidos los ex aristócratas y tabaqueros como la señora Loynaz, poeta mediocre.
Se le concedió también a Luis Rosales en nombre del llamado consenso, cuando la verdad es que la conductas del por otra parte buen poeta ni fue adecuada en los trágicos días de la detención y asesinato de Lorca, a quien sacaron de la casa de la familia falangista Rosales, ni lo fue después en la posguerra cuando se paseaba por la Ciudad Universitaria con el uniforme del fascio y pistolón al cinto; y el premio a la filósofa María Zambrano fue el fruto de una decisión personal del entonces ministro de cultura Jorge Semprún, quien se la había traído del exilio: no discutimos sus méritos; con el premio a Torrente Ballester se premió a una obra digna y, también, al autor de los manuales de Formación del Espíritu Nacional: otra vez el consenso, en cuyo nombre había que olvidar la frase de GTB en una de sus primeras obras, El viaje del joven Tobías: “Ni perdonéis ni olvidéis”. Y el Gobierno hizo todo lo posible, Semprún mediante, que para que no se le concediera a Cela, que solo lo obtuvo cuando era ya Premio Nobel. Etcétera, ectétera. MIGUEL GARCÍA-POSADA

14:29 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (1)

Llueve sobre mojado en lo del lenguaje sexista. Llevamos casi veinte años oyendo hablar de discriminación de la mujer en materia verbal. Ahora dos filólogas se han dirigido a la Academia Española pidiéndole más feminismo y menos machismo. Nada de “la presidente”, como prescribe la gramática profunda de la lengua en la que el género lo marca el artículo, sino “la presidenta”, que se ha impuesto para que no haya dudas, por lo que nos aguardan la tenienta, la sargenta, la ¿caba?; y nada de “Los niños”, plural genérico que designa a niños y niñas, sino “los niños y las niñas” (conmovedor puede ser el resultado: "la infancia”: "nuestra infancia se fue al colegio",, dirá el papá orgulloso de sus hijos e hijas, como “los compañeros y compañeras", o “los jóvenes y jóvenas" que acuñó una ilustre dama socialista.
Nada, pues, de decir "el hombre del Renacimiento” (con Miguel Ángel, Leonardo y Rafael al capo), sino el "ser humano del Renacimiento”, que acoge también a Beatriz Galindo, La Latina, o a santa Teresa. En su momento consiguieron que se impusiera “azafato”; ahora van por “cancillera", que pertenece la misma manifestación horrible de la lengua que llevó a “concejala", "jefa" o hasta un increíble "sacerdota". En lingüística --hablemos ahora en serio-- el femenino es el término no marcado (y privilegiado), pero la lengua tiene bastante con el artículo para conseguir la distinción genérica, de la que carecen la inmensa mayoría de las palabras en español; v. gr., mesa, silla, ciclista, motorista, turista, que necesitan "la" mesa,"la" silla", "el/la" motorista, "el/la" turista, etcétera y sin atender a ideología alguna. La lengua es, hablando en rigor, una superestructura, que trasciende otras consideraciones, como se sabe hace muchos años. Menos llamar machista a la Academia, que lo fue rechazando el ingreso de la gran María Moliner, cuyo diccionario le saca muchos puntos al de la RAE, y más conseguir igualdad de sueldos con los hombres, medidas efectivas contra la violencia de género, etcétera. Más ciencia y rigor y menos folclore. MIGUEL GARCÍA-POSADA

12:47 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (2)