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viernes, 17 de noviembre de 2006

El presidente de la República francesa ha vetado la presencia en la inminente cumbre franco española de Gerona de los presidentes regionales. No es una muestra exacerbada del nefasto centralismo, que dirán los autonomistas, ni expresión de nacionalismo, como dirán nuestros partidarios del derecho a la diferencia (uno creía que lo importante era el derecho a la igualdad): es simple (aunque no tan simple) sentido común. Francia resolvió su problema regional hace muchos años, si es que alguna vez lo tuvo; Italia acaba de decirle a Berlusconi que no quiere las autonomías (con la amenaza de la secesión del Norte), Portugal no quiere ni oír hablar del asunto. Pero aquí no. La sensata regionalización ha dado paso a eso que se llama la nación de naciones y he aquí los resultados: Europa nos pega un portazo. Porque no se trata del plural clásico de las Españas, sino de naciones, comenzando por Cataluña, siguiendo por el País Vasco, continuando con Andalucía y después con Galicia. Los centralistas franceses dicen nones con sentido común, porque en una realidad tan compleja como la Europea lo que viene a cuento ahora, ¿verdad? , es que cada país tenga una comisión de cuatro o cinco países. Qué prehistóricos eran los versos del catalán Salvador Espriu: “Diversos son los hombres y diversas las hablas, y han convenido muchos nombres a un solo amor...” Qué arcaico el poeta de "La pell de brau" (La piel de toro), que llamaba a España poéticamente con palabra judía "Sefarad".
Qué carca, qué pasado. Espriu, aclaramos, vivió en su exilio interior desde 1939 hasta el advenimiento de la monarquía. De él son los doloridos versos de la derrota: "A la vora del mar.Tenia una casa, el meu somni... Alta proa, per lliures camins d´aigua l´ esvelta barca que jo manava. Els ulls sabien tot l´ordre y el repós d´una petita pàtria. Avui cau nit de fosca damunt la meva casa..." Lo citamos en catalán (el poeta llora la pérdida del paraíso) y en castellano a Espriu, que era lo que a él le hubiera gustado. Él, que escribió para que no quedaran dudas: "De vegades és necesari y forçós que un home mori per un poble, peró mai no ha de morir tot un poble por un home sol...(A veces es necesario y forzoso que un hombre muera por un pueblo, pero nunca ha de morir todo un pueblo por un solo hombre). MIGUEL GARCÍA-POSADA

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