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viernes, 27 de octubre de 2006

Estamos asistiendo a ella en numerosos planos de la vida nacional, incluso donde la sangre y la violencia acechan poderosas. Andalucía, sin ir más lejos, es ya, según el nuevo Estatuto, una “realidad nacional”. Aquí, por lo que parece, quien no tiene nación no es nada ¿De cuándo es Andalucía una nación? (Si somos nación en el sentido de nacidos allí; la palabra integra “nationem” y “nascor”). Su grandeza ha consistido justamente en estar abierta a todos los vientos, a todas las culturas, y formar su personalidad por un sincretismo genial: el cante flamenco es cristiano, moro, judío y gitano, es decir andaluz; el barroco andaluz reelabora los materiales del castellano y, por este camino, Juan de Mesa hace olvidar a Gregorio Fernández; la Semana Santa era una fiesta tridentina y oscura:
Andalucía, romántica, la convierte en una fiesta de la regeneración y resurrección de la vida; y el andaluz, con un admirable fondo léxico y sintáctico, del más puro castellano, está decantando las tensiones del sistema fonético castellano hacia soluciones revolucionarias, que son el futuro: seseo, s aspirada, vocales abiertas y cerradas, consonantes mojadas.. esto es, soluciones andaluzas que trascienden el conservador sistema castellano. Y Picasso asume veinte siglos de pintura occidental y las sintetiza, desde la etapa azul a las pinturas de Antibes. Andaluz. El dios Pan habla andaluz en las tauromaquias. Y Bécquer lee a Heine, el alemán, le incrusta coplas flamenca: “Hoy la he visto, la he visto y la he mirado, !hoy creo en Dios!" MIGUEL GARCÍA-POSADA

14:09 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (8)