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martes, 05 de septiembre de 2006

Cantaba, traspasada por todos los dolores; su voz rota parecía crucificada. Ha muerto mientras el sol del mediodía calcinaba su tierra. Ella decía en un pueblo de Sevilla el dolor del mundo, en un rincón del Sur lloraba por todos nosotros, peregrina mensajera de la menguada piedad de este mundo. Oficiante ejemplar de un antiguo rito. Para muchos no ha sido noticia, pero sí para una minoría, inmensa o no, capaz de valorar uno de los grandes tesoros de este país, el cante jondo, aunque a algunos eso les ponga muy nervioso.
Pero qué le vamos a hacer si el flamenco es una de las grandes expresiones de nuestra cultura. Ojo, no es gitano; si lo fuera, no pasaría nada pero no sería autóctono: los gitanos lo han cantado maravillosamente, pero el sustrato es latino, mozárabe y judío. Escuchad a Fernanda, oíd su voz de piedra dulce, mesaros los cabellos cuando la garganta se le quiebra y salen por su boca pedazos de almas ya desaparecidas. MIGUEL GARCÍA-POSADA

12:36 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (3)