LoginRSS 2.0 Feed

miércoles, 31 de mayo de 2006

Parece que el sentido común se va imponiendo y hasta los discípulos de Rousseau están de acuerdo en restablecer la autoridad del profesor. No están muy lejos aquellos tiempos falaces de “Para qué los profesores” y del nefasto Ivan Ilitch, que en buena paz descanse después del mal que ha hecho. Sin autoridad no hay transmisión de saberes posible. Pero habíamos llegado con las lodes y otros lodos a extremos absolutamente inadmisibles.
“La lode que a los curas j...”, voceaban en los años ochenta los exegetas del desdichado ministro que la inspiró. Ya se ve a quién benefició y a quién j.... , pero, en fin, pelillos, y amarguras de tantos profesores heridos, a la mar del tiempo, que lo hecho ya está hecho y lo que hace falta es que no se repita ni un minuto más. MIGUEL GARCÍA-POSADA

12:53 | gestionado por Miguel García-Posada | Enviar comentario (3)