El 23 por ciento de los alumnos de Secundaria pasa de curso con cuatro asignaturas pendientes, según un informe publicado por la revista "Magisterio". No es una cifra para envanecerse, ni para predicar las glorias del tan humano sistema, que permite estas "promociones". El sistema hace agua, por mucho humanitarismo que le echemos al asunto.
Tiempos de confusión: un suspenso ya no es lo que era; tan solo indica, al parecer, el leve desvanecimiento momentáneo de preclaras y laboriosas mentes, agobiadas por el peso de un mundo arduo. Hemos pasado de la repetición, en tiempos ya míticos, de todo un curso con una sola asignatura pendiente a... la nada numérica. Frente a eso, que se nos diga que la mitad de los alumnos logran superar el curso sin ninguna materia suspensa, no deja de ser un falaz consuelo. Lo grave, académicamente, del asunto reside en la curiosa "filosofía" del sistema, tan cariñosa con quien no rinde. MIGUEL GARCÍA-POSADA