Tenía que ocurrir y ha ocurrido. En Málaga los profesores de colegios públicos y concertados han decidido hacer una jornada de paro como protesta ante la indefensión en que se encuentran. La embestida --la cabeza como ariete-- de un padre a un profesor ha hecho explotar el conflicto.
Mientras tanto, el Ministerio continúa en su política demagógica: respetar a los irrespetuosos. Rousseaunianos, Ministerio y Junta de Andalucía miran para otro lado.Lo grave es que el Gobierno no ha hecho nada por modificar la legislación y los irrespetuosos se frotan las manos ante el campo libre que se les ofrece. Los profesores están desesperados; casi un cinco por ciento de los docentes de Málaga se da de baja cada año, la mayoría porque no pueden soportar el nocivo clima de las aulas, donde imponer silencio, por ejemplo, cuesta hasta 15 minutos. El sistema echa agua, pero las autoridades siguen actuando como tal cosa. Pues qué bien, adoctrinar gamberros. A lo mejor al mismo Rousseau nole gustaba. MIGUEL GARCÍA-POSADA