Cualquier tiempo pasado fue mejor, a nuestro juicio, como matizaba el clásico. Pero ante el espectáculo de la mayoría de los actuales dirigentes occidentales, uno no puede por menos de mirar al pasado y evocar figuras como Adenauer, De Gaulle, Churchill, De Gasperi, Roosevelt, Spaak. En vez de ellos tenemos a un circense señor de los mass media, a un Pinocho insular que miente más que habla, a un presidente que se aferra al cargo para no ir a la cárcel. Atacamos y con razón, a los tiranos, pero conviene de vez en cuando echar un vistazo a algunos dirigentes democráticos. La democracia de por sí no salva a nadie.
MIGUEL GARCÍA-POSADA