El 20 de enero se cumplía un año más del estado de excepción promulgado por el régimen anterior en 1969 para frenar la subversión universitaria. Pero no era ese aniversario el que conmemoraban los cientos de estudiantes (o de sedicentes estudiantes) que se reunieron en la explanada de la Facultad de Letras de la Autónoma de Madrid para fumar y beber a tope. ¿Continuación de las antiguas fiestas universitarías, que incluían, por ejemplo, un día dedicado a las mujeres públicas, el llamado Día de las Aguas? Salvando las distancias y los conceptos, más o menos era esto.Esa muchachada celebró así el día de san Kanuto, así escrito, con k marginal, como la k de <<okupa>>. Solo hay, al menos, una cosa que decir: el día de san Kanuto en una Universidad pública lo pagan los contribuyentes. Es un pequeño y sin duda insignificante detalle en el que a buen seguro no reparó ningún miembro de la muchachada que bebió y fumó tabaco, hierbas y de todo. Dicen algunos profesores que la mayoría de los participantes eran gentes extrañas al campus. Si era así, ¿por qué las autoridades académicas no les impidieron la entrada previniendo, claro está, lo que iba a ocurrir? ¿O la autoridad se ejerce absteniéndose de ejercerla?
MIGUEL GARCÍA-POSADA