La visión "periodística" del mundo, basada en la absoluta preeminencia de la noticia, ha desatado el furor de las efemérides. Hay que buscar una "percha" a los grandes eventos y personajes de la ciencia y la cultura. No basta ya con los centenarios de nacimiento, muerte o publicación o descubrimiento; hay que aguzar el ingenio, y así los juanramonistas han encontrado la efeméride para exaltar al gran poeta: cincuenta años de la concesión del Nobel al lírico magnífico. Hubiera bastado esperar dos años y conmemorar los 50 años de la desaparición del autor de "Platero yo", que nos dejó en mayo de 1958. Pues no, hay mucha prisa, y sin duda mucha subvención prometida, para dejar pasar la ocasión. La ocasión la pintan calva, han debido pensar los organizadores de estos fastos. A por los 50 años del Nobel, ¡hala!, que mañana ya hablaremos, Qué bien, qué listos.
MIGUEL GARCÍA-POSADA